Dejar los coches accidentados en la cuneta durante
varios días podría parecer una nueva
decisión de la DGT para prevenir accidentes,
pero no lo es.
Dos meses después de que MIRADOR denunciase
en sus páginas el abandono durante semanas de
un turismo en una de las salidas de la M-40 aledañas
a Pozuelo, un nuevo accidente con dos coches implicados
ha vuelto a poner de manifiesto la ausencia de diligencia
en la retirada de coches siniestrados.
Expertos en seguridad vial consultados por este periódico
coincidieron en señalar los peligros que entrañan
este tipo de dilaciones: en primer lugar, supone una
distracción para todos los conductores que pasan
por este punto, ya sea en un sentido o en otro de la
M-40, pues resulta una tentación insalvable
mirar para ver qué ha sucedido, con el consiguiente
riesgo de sufrir un nuevo siniestro; en segundo lugar,
que cualquier nuevo accidente en este punto en donde
durante algunos días faltaron unos 30 metros
de guardarrail puede tener graves consecuencias si
el vehículo que se sale de la carretera colisiona
con los dos que ya están en la cuneta.

El accidente ocurrido durante las fiestas navideñas
cuyas fotografías recoge esta información
se produjo a escasos metros de la salida de la M-40
hacia Pozuelo y el Hipercor en dirección A-6.
Es un tramo en donde comienza el carril de desaceleración
y que en apariencia no presenta complicaciones para
los conductores.
La competencia es claramente del Ministerio de Fomento
y las gasolineras de Repsol que hay en esa salida son
un lugar habitual de descanso de los guardias civiles
de Tráfico que patrullan la M-40, por lo que
los responsables debían estar informados desde
la misma noche del siniestro. Lo que no impidió que
los coches pasasen varias semanas en la situación
que reflejan las imágenes sin que nadie hiciera
nada ni por retirarlos ni por mejorar la señalización
para advertir a miles de conductores sobre la presencia
de un riesgo inesperado. Únicamente, los operarios
de Fomento repusieron el guardarrail pasados unos días
y dejaron los turisos en la cuneta como si eso no fuera
asunto suyo.
Este tipo de situaciones se producen, además,
cuando el Gobierno exige una dosis extra de responsabilidad
y diligencia a los conductores para que respeten las
normas de circulación con el fin de evitar accidentes.
Pero no demuestra la misma eficacia en cumplir sus
responsabilidades.
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