Las obras para remodelar y peatonalizar la plaza del
Padre Vallet, más conocida como del antiguo
Ayuntamiento, tampoco comenzarán a principios
de este año como había anunciado la
Concejalía de Obras Públicas el pasado
mes de septiembre. Y no lo harán por lo menos
hasta entrado el segundo semestre de este año.
Lo anunció el alcalde, Jesús Sepúlveda,
quien dijo que "Los procesos administrativos son
a veces demasiado lentos, para desesperación de
los responsables políticos que queremos y debemos
hacer muchas cosas en el menor tiempo posible".
El propio Sepúlveda explicó que el proyecto
está en fase de estudio para decidir cuál
de las 20 empresas constructoras que se han presentado
al concurso será finalmente la que se lleve la
obra, cuyo presupuesto estimado es de 24 millones de
euros en un plazo aproximado de dos años.

El gobierno municipal anunció que las obras comenzarían
a principios del año pasado. Después, el
alcalde anunció que se pospondrían hasta
después del verano para evitar que coincidieran
con las tren ligero y el soterramiento de la M-503. El
tren y la carretera fueron inaugurados el pasado verano,
pero terminado el periodo estival tampoco se produjo
el inicio del ansiado proyecto.
A preguntas de MIRADOR, la Concejalía de Obras
Públicas informó de que finalmente sería
con la llegada del 2008 cuando las excavadoras comenzarían
a trabajar en la vieja plaza. Y ahora, por cuarta vez,
el alcalde anuncia un nuevo retraso con la aludida justificación
de la lentitud de los procesos administrativos.
Y es curioso que ahora importe poco la fecha del año
en que vayan a comenzar unas obras de tanto calado, pues
la decisión de que comenzasen en enero de 2007
era precisamente que la plaza y su entorno no estuviesen
levantadas durante la campaña comercial de Navidad.
Lo que no ha variado pese a los reiterados retrasos
es el tiempo de realización previsto: dos años
desde su inicio, aunque todos dan por seguro que una
obra de tanta trascendencia y dificultad durará por
lo menos tres años. Y eso podría complicar
la intención de que la nueva plaza y los edificios
que se construirán puedan estar terminados para
las próximas elecciones municipales, en mayo
de 2011.
Uno de los elementos que complicarán más
la realización de la obra es la permanencia del
edificio del antiguo Ayuntamiento. Tras el debate de
los diferentes proyectos, se decidió su permanencia
y eso impedirá realizar una obra completa a cielo
abierto. Será preciso excavar un lado de la plaza
y después el otro.
Los comerciantes llevan años temiéndose
los efectos que las obras pueden tener sobre la continuidad
de sus negocios, pues consideran que un cliente perdido
por dos años lo será para toda la vida.
Confían en que el resultado final merezca realmente
la pena y consiga atraer de nuevo a los clientes.
No obstante, surge ahí la duda de si la gente
tendrá sitio en un aparcamiento diseñado
para 300 vehículos y si, en caso afirmativo, estará dipuesto
a pagar para realizar un recado de importe menor como
comprar el pan o recoger unas fotografías. Tampoco
es una cuestión de escasa importancia saber qué va
suceder con los alrededores de la plaza cuando se comiencen
a producir los primeros cortes de tráfico.
El departamento de Movilidad todavía no ha presentado
un estudio sobre los desvíos y alternativas que
se proporcionarán a los automovilistas durante
los muchos meses que durarán las obras.
Tal es la preocupación de los comerciantes que
la inminencia del proyecto provocó la creación
de dos asociaciones. Colectivos que se mostraron bastante
combativos en un principio, pero cuyas fuerzas parecen
haberse agotado con los reiterados retrasos. Hasta tal
punto que algunos empiezan a cuestionar si realmente
se realizará la remodelación antes de
que concluya la legislatura.
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