Hijo y nieto de vendedor de prensa, su familia empezó la
distribución de periódicos cuando Pozuelo
era un lugar camino de la Sierra de Madrid. Cada día
se sube a su moto y reparte la prensa a domicilio por
el centro del Pueblo. Eduardo López es el propietario
de uno de los dos quioscos que quedan en Pozuelo. Vaya
por delante nuestro homenaje a todos los vendedores de
prensa.

–
Los más mayores le conocen a usted metido
ya en su quiosco.
–
Es normal, tenga en cuenta que soy la cuarta generación
de vendedores de prensa en Pozuelo.
–
Entonces, ¿cuándo empezaron?
–
Hacia 1870 aproximadamente. Mi padre murió a los
93 años y que cuando nació su familia ya
llevaba algún tiempo vendiendo prensa por aquí.
Claro que antes se vendían también otras
cosas. No existían los quioscos.
–¿ Se acuerda
del principio?
–
Me acuerdo de que empezamos vendiendo prensa sobre una
mesa que después sustituimos por una piedra. También
había distribución, aunque era en bici.
El quiosco lo tenemos hace unos 40 años más
o menos.
–
Dicen los entendidos que cada vez se venden menos periódicos.
–
Es cierto. No hay más que ver que en los últimos
meses han cerrado varios quioscos en Pozuelo. Sólo
quedamos el de Antonio en la Estación y nosotros.
Los demás puntos de venta son gasolineras, papelerías
y así. Gente que vende prensa como algo más.
Y es curioso, porque hace 20 años éramos
dos quioscos y ahora volvemos a serlo aunque el pueblo
no ha dejado de crecer.
–¿
Y por qué cree que se lee menos prensa?
–
La televisión, internet, los gratuitos, son
muchas las causas.
– Claro que ustedes
venden muchas otras cosas.
–
Sí, claro, ahora, por ejemplo, se venden muchas
más revistas que antes. Hay mucha más oferta.
También están las colecciones.
–
Las hay de lo más estrambótico. ¿Hay
gente que colecciona casitas de muñecas andaluzas?
–
Los hay que coleccionan de todo. Pero la mayoría
se queda a medias. Lo habitual es que la editorial envíe
las dos o tres primeras entregas mucho material y luego
llega un bajón tremendo. Después desincentivan
la colección a través del quiosco para
ofrecerla por correo o en paquete, dejándonos
al margen.
– Noto un tono algo
amargo.
–
Especialmente con las distribuidoras. Ahora son multinacionales
que te lo venden todo. Ejercen un cuasimonopolio y te
tienes que quedar con todo lo que te traen. Si dices
que no quieres cierto producto, pues no te dejan del
resto y se acabó. Por no hablar de la rebaja de
los márgenes.
–
Siempre se ha visto la suya como una profesión
muy dura.
–
Son muchas las horas que se hacen. Y se pasa mucho frío
en invierno. Los jóvenes ya no quieren trabajos
tan entregados, que precisan de tanta dedicación.
–¿
Le preocupa qué va a pasar con el quiosco durante
la obra de la plaza del Padre Vallet y después?
-En el Ayuntamiento me han explicado que acondicionarán
un lugar para que nos pongamos y la gente pueda acceder
con comodidad. Y espero que sea cierto porque la última
obra fue una tortura para nosotros. Después, el
proyecto también contempla un lugar para el
quiosco, aunque no donde estamos ahora.
–¿
Cómo ve el futuro de la prensa en papel?
–
Yo pienso que seguirá descendiendo y al final
se venderá muy poco, aunque no creo que desaparezca
nunca del todo. Las revistas ahora se venden mucho más,
así que es razonable que seguirá sucediendo
lo mismo.
–
Una amiga me contó que de pequeña quería
tener un quisoco para leerlo todo gratis.
–
Pues la verdad es que leemos poco. Esto lleva mucha tarea:
atender a la gente, ordenar y las devoluciones…La
mitad de lo que nos traen se devuelve. Nos falta el tiempo
así que leemos las portadas y poco más.
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