Las del próximo 27 de mayo
serán las primeras elecciones en que por imperativo
legal -así lo regula la Ley de Igualdad- al
menos el 40% de los candidatos de la lista de cada
partido deberán ser mujeres. Sin pretender abundar
en un debate ya demasiado reiterado, sólo quiero
aprovechar el privilegio que me otorga disponer de
estas líneas en Mirador para mostrarme absolutamente
partidaria de las cuotas.
"
Claro, como es mujer", dirán algunos. "Porque
soy madre de dos niñas", le respondería
a quien me dirigiese esa afirmación. Y es que,
no nos engañemos, las cuotas no van actuar cual
varita mágica eliminando el machismo de un plumazo.
Las cuotas son sólo el primer paso para que las
mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres
dentro de un par de generaciones.
Regresando a Pozuelo, que es el terreno que nos ocupa,
bueno es que una de las candidatas sea mujer. Pero sería
muchísimo mejor si quienes aspiran a gobernar
nuestro ayuntamiento hicieran una propuesta clara de
las mejoras que quieren introducir en el funcionamiento
de los servicios municipales para hacer la vida más
fácil a las madres. Eso que ahora está tan
de moda bajo la fórmula de conciliar la vida laboral
y familiar.
Sería necio afirmar que esa conciliación
está sólo en manos de la Administración.
Pero son los poderes públicos quienes deben promover
entre los ciudadanos la conciencia de que todos debemos
ayudar a hacer posible esa añorada conciliación.
Programas para hacer comprender a los jefes que cuando
una empleada se queda en casa cuidando a su hijo enfermo
no lo hace por capricho.
Esfuerzo por hacer más racionales los horarios
de forma que las madres y los padres puedan pasar más
tiempo con sus hijos, para amoldar el horario escolar
al horario laboral. No sólo porque los padres
y madres tengan esa legítima aspiración,
sino porque los trabajadores satisfechos con su vida
personal acostumbran a ser mucho más productivos
que los que, estando 12 horas en la oficina, se pasan
el día haciendo viajes a la máquina del
café, como los personajes de esa miniserie de
televisión que tanto nos hace reir.
De las listas de Pozuelo sólo espero que los partidos
no tengan la desvergüenza de meter a las mujeres
en los últimos lugares con la única intención
de cumplir con la ley, pues demostrará que no
han entendido nada.
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