A millón de euros el adosado. Se dice pronto pero
son 166 millones de las pesetas de antes y, aunque no
se los quitan de las manos a los constructores, los chalés
adosados que se construyen en Pozuelo se venden con relativa
facilidad a pesar del desorbitado precio que hace sólo
un par de años se nos hubiese antojado a todos
impensable.

A la espera de que comiencen los importantes desarrollos
urbanísticos previstos junto a la M-40, la construcción
en Pozuelo se mueve en actuaciones puntuales que consisten,
básicamente, en la demolición de casas
antiguas y su sustitución por varios chalés
apretados al tiempo que adosados. Aunque, eso sí,
siempre anunciados con la expresión “de
lujo”. Y es que cualquier cosa en Pozuelo es considerada
por propios y extraños como de lujo.
Choca a los no iniciados que los chalés nuevos
tengan precios tan por encima de los de segunda mano.
Bien es cierto que los que se construyen ahora se hacen
con materiales que antes ni siquiera se fabricaban y
que se incluyen muchos más detalles que hacen
de estas viviendas hogares más cómodos
y atractivos al comprador. Sin embargo, una profunda
reforma en viviendas usadas está todavía
muy lejos de la diferencia más que sustancial
entre el valor de mercado de las viviendas unifamiliares
nuevas y viejas.
La ausencia de áreas urbanas nuevas es la causa
de que los que se construyen sean relativamente pocos.
Además, el elevado precio del suelo hace que el
constructor necesite venderlo a precios muy altos para
amortizar la inversión realizada en la compra
del solar.
Dicen quienes trabajan en el sector inmobiliario que
ahora cuesta vender un chalé en Pozuelo más
de un año. Replican los más veteranos en
la compra-venta de viviendas: “vender es cuestión
de prisa y de precio”.
OPINION. Adosa
que algo queda por
María
Llanos La noticia de que en Fuenlabrada se venden pisos
de 90m2 al precio de 90.000 euros ha ocupado un espacio,
mínimo, en los medios de comunicación. ¿Ah,
pero se pueden hacer viviendas a ese precio? Nos preguntamos.
La respuesta es que sí.
El precio final de una vivienda se puede descomponer
en tres sumandos: precio del solar ó parcela,
coste de materiales y mano de obra, y precio de la
gestión y promoción; el encarecimiento
o abaratamiento de cualquiera de estos factores encarecerá o
abaratará el precio final.
Tradicionalmente había unos intervalos entre
los cuáles esos sumandos se mantenían
más o menos fijos, a saber; el valor de cada
uno de los sumandos equivalía a una tercera
parte del precio total de una vivienda. Pero esto se
fue al garete con la burbuja inmobiliaria. A una política
restrictiva en la calificación de suelo edificable
(PSOE) siguió la contraria (PP) que se formuló así:
califiquemos mucho suelo y al aumentar la oferta bajará el
precio.
Pero esta premisa del libre mercado ha fallado estrepitosamente:
hay más suelo edificable sí, pero los
precios se han disparado y que yo sepa ningún
asesor económico o ex ministro ha dimitido por
ello. Este razonamiento es válido también
para las zonas ya edificadas en las que se ha cambiado
la Ordenanza permitiendo una mayor edificabilidad.
Ejemplos de esto los encontramos en Pozuelo; en donde
antes existía un chalet unifamiliar, ahora se
pueden hacer varios dependiendo de la superficie del
terreno; así han proliferado los pareados, adosados,
alineados y agrupados de toda índole.
Pero claro, el propietario del chalecito primitivo
no es tonto y fija el precio de su parcela, no en función
de lo que sería un teórico precio justo,
sino en función de lo que el promotor o constructor
pueda ganar. Lo ocurrido en Fuenlabrada cuestiona el
sistema económico desde los cimientos (nunca
mejor dicho), y por excepcional, pasará a formar
parte de los puntos ciegos de nuestra conciencia y
de nuestra colectividad; será algo que olvidaremos
rápidamente.
Y sin embargo, lo que ha pasado en Fuenlabrada es algo
tan claro como que el ayuntamiento ha cedido a una
cooperativa un terreno edificable a un precio justo.
Y como la repercusión del precio del suelo en
este momento no es un tercio del total sino que puede
llegar al 100% ó más del precio final,
el beneficio del constructor estaba limitado por ser
viviendas tasadas y la gestión cooperativa es
más barata, pues ahí están los
120.000 euros más ó menos que les han
tocado a cada nuevo propietario de los afortunados
de Fuenlabrada.
¡
Y sin jugar a la lotería, que si llegan a jugar…!
mllanos@miradordepozuelo.com
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