Transportarse al pasado es uno de
los argumentos más reiterados en la literatura y el
cine. Y es la sensación que uno puede experimentar,
con un pequeño ejercicio de imaginación
recorriendo las calles de Ayllón.

El precioso arco que da entrada al recinto amurallado
es una estupenda bienvenida para el viajero que se
apresta a llevar a cabo ese salto en el tiempo. Nada
más
cruzarlo se topa uno con el Palacio de los Contreras, cuya impresionante fachada
de silleria se encuentra ornamentada y recuadrada por un cordón franciscano
y tres escudos ladeados. Bajo los escudos y en letra gótica, reza una
inscripción que nos informa que la casa fue realizada por don Juan de
Contreras en 1490. El edificio es de propiedad privada, por lo que el interior
no es visitable.
Solo unos pasos más adelante se abre al turista la Plaza Mayor. Un espacio
longitudinal que ofrece una estupenda panorámica, con el cerro que protege
el pueblo al fondo y la Torre de “La Martina” que lo preside. El
paseo hasta la cima merece mucho la pena y la vista del pueblo desde arriba más
aún. Lástima que se siga permitiendo el acceso de los turismos
a las plaza porque empobrecen notablemente la imagen bucólica de un espacio
medieval. Preciosa es también la iglesia románica de San Miguel,
del siglo XIII, tanto por fuera como por dentro. Muy cuidada, es la verdadera
joya del pueblo.
Aunque son varios los edificios y referencias históricas que hacen de
Ayllón un lugar único, como su puente romano o el palacio del Obispo
Vellosillo, sin duda lo más bonito es un sencillo paseo por sus tranquilas
y cuidadas calles de hace más de seis siglos.
Para llegar basta tomar la autovía A-1 hasta el kilómetro 104 y
allí el desvío hacia Riaza y Ayllón. Solo se necesita
alrededor de una hora y media.
|