El
que pensaba que en esto de los monovolumen estaba todo
inventado se equivocaba. El nuevo Mazda 5 está pensado
para familias pero no renuncia al comportamiento de
los turismos plenos, eso sí, con siete plazas
de verdad, accesibles y cómodas.
El nuevo hermano de la familia japonesa llega a un
segmento del mercado cada
vez más disputado, el de los monovolumen menores. Menores en comparación
con las Voyager o Alhambra, verdaderas furgonetas perfiladas para el uso de personas
y no de mercancías. Los monovolumen de menor tamaño son un tipo
de automóvil cada vez con mayor demanda pues ofrece espacio sin pérdida
de prestaciones o comodidad.
El principal problema de los monovolumen “pequeños” había
sido hasta ahora conjugar un tamaño asumible con espacio interior para
más de cinco personas. Algunos han apostado decididamente por ello, como
el Toyota Corolla Verso o el Volkswagen Touran, con siete plazas convertibles
dependiendo de las necesidades puntuales. Siete, sí, pero las dos últimas
son tremendamente incómodas y sobre el terreno son solo utilizables por
niños. Ni pensar en meterlos y sacarlos cada vez de las plazas de atrás
del todo si van aún en sillita. El Mazda 5 avanza un paso más e
incorpora, como ya hacen muchos de los modelos “mayores” una puerta
corredera que hace mucho más accesible alcanzar las últimas plazas
y ofrece mayor comodidad para entrar y salir cuando el espacio es limitado.
Por lo que se refiere al motor y el comportamiento,
resulta difícil darse
cuenta de que que no es un turismo standar. Tiene pegada cuando aprietas el acelerador
y una estabilidad a prueba de todo tipo de carretera. Bienvenido.
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