| Casino
Royale |
| Dirección:
|
Martin
Campbell |
| País:
|
Reino Unido,
USA, República Checa y Alemania |
| Año:
|
2006 |
| Duración: |
144
m. |
| Género:
|
Acción,
thriller |
| Intérpretes:
|
Daniel
Craig (James Bond), Eva Green (Vesper Lynd),
Mads Mikkelsen (Le Chiffre), Jeffrey Wright
(Felix Leiter), Judi Dench (M), Giancarlo
Giannini (Mathis), Caterina Murino (Solange),
Simon Abkarian (Dimitrios), Jesper Christensen
(Sr. White), Ivana Milicevic (Valenka), Tobias
Menzies (Villiers), Sébastien Foucan
(Mollaka), Isaach De Bankole (Obanno). |
| Guión:
|
Neal Purvis,
Robert Wade y Paul Haggis; basado en la novela
de Ian Fleming. |
| Producción:
|
Michael
G. Wilson y Barbara Broccoli. |
| Fotografía:
|
Phil
Méheux |
| Montaje:
|
Stuart
Baird |
| Diseño
de producción:
|
Peter Lamont. |
| Música:
|
David Arnold |
| Estreno: |
24 de noviembre
de 2006 |
| Valoración:
|
** |
|
A diferencia de las últimas entregas de las
aventuras de James Bond, plagadas de efectos especiales
y vacías de contenido, la última película
del detective de Su Majestad se esmera más en
mantenernos entretenidos.
En estos tiempos, ya se ha
visto todo en materia de malos malísimos (generalmente
rusos), explosiones fantásticas y chicas en
bikini. Es preciso que la película tenga un
mínimo toque de intriga para que el filme no
se convierta en otro producto de comida “fast
food”. “Casino Royale” hace el esfuerzo.
Las razones por las que esta entrega triunfa frente
a las anteriores son varias. Por un lado, el protagonista,
aún cuando fue vituperado antes y durante la
producción de la película, parece más
verosímil como héroe de acción.
No voy a entrar en disquisiciones sobre si está o
no a la altura y elegancia de Sean Connery, máximo
embajador Bond. La cuestión es que por el físico
y el rostro, parece más convincente como agente
en ciernes que los últimos actores. Vale, a éste
se le arruga el smoking, pero es más fácil
imaginárselo saltando una ventana que a los
otros modelos de colonia Brummel.
Por otro lado, el guión aporta el lado “humano” de
un agente que aún no tiene sus 00. En este sentido,
se han elaborado un poquito más las relaciones
personales y se deja vislumbrar defectos reales, como
por ejemplo la ambición, en un personaje antaño
de cartón piedra. Es cierto que, en algunos
momentos, este lado “tierno” alcanza momentos
ciertamente vergonzosos (las escenas de amor).
Finalmente, se prescinde de un exceso de chorradas
tecnológicas que truinfaban en las últimas
películas y de excesos de hombría increíbles.
Bueno, prescindir del todo, lo que se dice prescindir,
parece ser imposible, porque alguna escena (el infarto)
sigue perteneciendo al género de las machadas
Bond que, suponemos han de aparecer por decreto en
cada película.
veronicalake@miradordepozuelo.com
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