Campeón de Castilla, aspirante a campeón
de España. En total, más de cien combates
y durante sus últimos tres años como profesional
del boxeo no perdió ni una sola pelea. Lo dejó muy
pronto, a los 23, y desde entonces se dedica al mundo
de la electricidad. Bajo estas líneas, a la izquierda,
Velasco en la actualidad. a la derecha, una foto de su
album personal tras ganar una reñida pelea.
 
–¿
Cómo empieza uno a boxear?
–
Ahora no lo sé. En mi caso, fue un cúmulo
de casualidades en las que fue decisiva la presencia
de Don Santiago Bernabeu.
– El presidente del Real
Madrid.
–
El mismo. Nos conocíamos porque yo había
estado en su casa haciendo algunas reparaciones eléctricas
y un día me invitó a entrar gratis en una
velada de boxeo. Eran las finales del campeonato de España
y en ellas participaba Alfonso del Río, que más
tarde sería mi preparador.
–
Cómo ha cambiado todo ese mundo...
–
No se imagina hasta qué punto. El púgil
más admirado cuando yo era un chaval era John
Martín, que pesaba solo 50 kilos, pero era el
rey de Cuatro Caminos. Era fantástico.
–Aunque sigue habiendo combates, lo cierto es
que a muchos les da la sensación de que el boxeo
pertenece a otra época.
–
Y tienen parte de razón. El boxeo era franquista
porque el médico de Franco, Vicente Gil, era el
presidente de la Federación Española de
Boxeo. Es por eso por lo que todas las federaciones provinciales
estaban muy relacionadas con la política y por
lo que existían muchas ayudas. Aunque, todo hay
que decirlo, a mí el boxeo siempre me costó dinero,
aunque me retiré a los 23 años.
–
Por qué tan joven.
–
Pues porque me llegó la hora de casarme y de decidir
si quería dedicarme al deporte o seguir con
mi negocio de electricidad que ya estaba en marcha.
–
Acertó usted porque el boxeo ha ido cada vez
a menos.
–
Sí. Murió Franco y se terminaron radicalmente
todas las ayudas. Ahora el boxeo es otra cosa. Cuando
lo veo en la tele me da pena: solo salen gordos, gente
de más de 100 kilos. En el boxeo no quedan atletas.
No tiene nada que ver con lo de entonces.
–
Qué me dice de las peleas amañadas. Esa
sombra siempre ha planeado sobre este deporte.
–
Le puedo asegurar que nunca lo ví. Lo único
que conocíamos los profesionales era que a los
buenos se les preparaban algunos combates con rivales
de menor categoría para "cuidarlos" un
poco de cara a las pelas más importantes.
–
Así que colgó los guantes y se entregó a
la cuestión del alumbrado público.
–
Sí. Cuando llegué a Pozuelo, hace 27 años,
y empecé a trabajar con el Ayuntamiento todavía
había lámparas incandescentes. Y yo diría
que hoy en día es uno de los municipios con un
sistema de iluminación público más
modernos de toda España. Es uno de los más
avanzados en aspectos como la inexistencia de contaminación
lumínica. Pozuelo es una de las localidades pioneras
en la lucha contra este tipo de contaminación.
–
Será por eso que algunas veces me da la sensación
de que las farolas alumbran poco.
–
Eso es porque a partir de las 12 de la noche entra en
funcionamiento un reductor de flujo que limita la intensidad
y ahorra mucha energía a los ciudadanos a unas
horas en que casi no hay gente por las calles. |