Una de las mayores riquezas adquiridas por España en los 10 últimos
años ha sido la llegada de empresarios extranjeros dispuestos a traer
a la Península lo más rico de sus respectivas gastronomías.
Y, como no podía se de otra forma, los chinos, que ya llevaban mucho
tiempo asentados en España, han seguido esos pasos.
Atraídos por la recomendación de un amigo oriental que vive en
la zona nos dirigidos al restaurante Pato Laqueado, situado en el Centro Comercial
Monteclaro, con la mente abierta y la misión de probar su pato pekinés,
especialidad de la casa.
No les va a resultar fácil estar a la altura, pues ya tenemos el privilegio
de haber probado el auténtico pato laqueado en restaurantes del único
e irreptible Pekín, capital milenaria y de tradiciones inquebrantables.
Como obliga el sentido común y las normas culinarias, comenzamos por
tomarnos unos Dim Sun hechos al vapor que saben riquísimos. Tampoco
podemos dejar de lado unos tallarines fritos al estilo de la casa. Nada que
ver con los habituales que se sirven en los menús porque los primeros
resultan mucho más sabrosos. El arroz original también presenta
pocas similitudes con el típico tres delicias que aquí también
lo hacen muy bueno.
Y, cuando ya estamos ansiosos por probar el pato, aparece el ave, cubierta
de laca y sobre un carro. El cocinero tiene el detalle de mostrarla entera
para filetearla delante de los comensales. Cortarla es todo un arte que no
puede quedar a criterio de profanos.
El plato data del siglo X, aunque arraiga como tradición en China hacia
el 1300 de nuestra era. Explican en Pato Laqueado que el verdadero toque consiste
en llenar el interior del pato con agua y bañarlo bien en laca antes
de meterlo al horno. Se consigue de esta forma que se cueca bien por dentro
y que quede crujiente por fuera.
Como no puede ser de otra forma, el restaurante lo acompaña con las
tortitas, la salsa, los ajetes y el pepino con que se come originalmente. Ponemos
los ingrediente, escogemos bien los pedazos del pato y....Tan sabroso que consigue
transportarnos por un momento a las calles del viejo Pekín, cada día
menos chino y más internacional e ilusionado con los inminentes Juegos
Olímpicos.
Aunque el restaurante Pato Laqueado lleva muchos años en Monteclaro
y tiene una clientela bastante fiel, todavía son muchos los comensales
que se sorprenden ante la visión de los carritos con patos recorriendo
la sala. Por contra, también son claramente visibles las mesas de quienes
conocen a fondo la comida china y han pedido platos muy concretos y sabrosos
con olores y sabores inconfundibles que en nada se parecen a los simplistas
menús que comienzan con el rollito primavera y concluyen con el arroz
tres delicias. La pujanza de la comida oriental tiene fundamento.
Si desea que visitemos su restaurante
escríbanos a gastronomía@miradordepozuelo.com
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