
El autobús
nos llevará hasta Pamplona. La empresa Continental
tiene un amplio horario y nos transportará la
bicicleta por un modesto suplemento. De Pamplona a
Roncesvalles en la línea de autobuses de Villavesa.
Con la credencial del Peregrino que te dan por un euro
en Roncesvalles, Santiago de Compostela dista 737 kilómetros.
Esta credencial te servirá para ir sellando por
el camino y poder dormir en los albergues municipales
a bajo coste.
Podrás realizar el Camino andando en un mes aproximadamente,
de 26 a 29 días, según rutas o en bicicleta
marcándote tú las etapas. Siendo prudente
se pueden hacer 70 u 89 kilómetros diarios para
poder visitar lugares emblemáticos como Puente
la Reina, Santo Domingo de la Calzada, Burgos, León,
Portomarín y si me apuras todos y cada uno de
los pueblos por donde el Camino pasa.
Prácticamente en todos los pueblos o ciudades
hay albergue. Suele haber uno municipal y varios particulares,
pero todos con su encanto. Dormir en hoteles es hacer
un Camino descafeinado: También vale, pero no
tiene todo el sabor.
Al llegar al Monte del Gozo y ver Santiago de Compostela
ya con tus ojos tan cerca, el dolor se pasa de golpe
y la alegría te inunda. En Santiago, pueblo de
peregrinos, está en la Plaza del Obradoiro, la
fachada oeste de su maraviollosa catedral, el Palacio
de Rajoy (ese no), el Parador Hostal de los Reyes Católicos,
y el colegio de San Xerome.
La portada de Platerías, en el brazo sur del transepto
y en el norte la Puerta de la Azabachería, además
del famoso Pórtico de la Gloria, del maestro Mateo,
joya del románico tardío, son de obligada
visita.
En algunas de las misas y muy especialmente en la misa
del Peregrino siempre impresiona el baile del Botafumeiro.
Dentro de la cripta, en una maravillosa arqueta de plata
se guardan los restos del Apóstol. Otra de las
cumbres del viaje.
Para volver, autobuses, trenes; regionales si tienes
que regresar con la bicicleta, alquilar un coche o la
mejor idea de todas: que te vayan a buscar y en el viaje
de vuelta a casa le cuentas las muchas emociones del
Camino.
Y, al año siguiente, si todavía quedan
ganas, otra vez. Ánimo.
|