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Los juzgados de Pozuelo tramitaron el año pasado más de 8.000
delitos y algo menos de un millar de faltas, según la información
facilitada por el decanato a Mirador de Pozuelo. Fuentes judiciales destacaron
la importante carga de trabajo que ello supuso. Cada juzgado pozuelero tramitó unas
4.000 diligencias previas (penales) y unos 700 casos civiles, mientras que
la media de cada uno de los siete juzgados de Majadahonda fue de unos 2.700
delitos y 580 pleitos civiles.
Lo que significan 1.300 asuntos penales más que el trabajo medio al
que atienden los juzgados majariegos y 120 pleitos civiles más que sus órganos
homólogos en el partido judicial vecino.
Más allá de la comparación con los vecinos, fuentes jurídicas
explicaron a Mirador de Pozuelo que los números de nuestro municipio
están al límite de lo que cualquier juzgado puede sacar adelante
sin acumular retrasos graves.

Pero más que de la excesiva carga de trabajo, los funcionarios de los
juzgados de Pozuelo se quejan de las malas condiciones en que deben desarrollar
sus funciones. Durante la mayor parte del año 2005 los juzgados 1 y
2 compartieron unas mismas oficinas sin espacio casi para pasar entre las mesas.
Hace unos meses consiguieron que el juzgado número 2 se trasladase a
la segunda planta y ahora que se ha abierto el número 3, ha sido inaugurado
en otro edificio del complejo. Todo ello en nada ayuda a aspectos como las
relaciones entre los juzgados, la vigilancia de las diferentes oficinas y la
conducción de detenidos desde los calabozos.
Además, un serio problema con el funcionamiento del aire acondicionado
provoca que los trabajadores soporten a diario en los meses de otoño
e invierno una temperatura superior a los 30 grados centígrados cuando
la normativa laboral aconseja que la temperatura ambiente sea de alrededor
de 20ºC.
Al parecer, el problema nace de un conflicto entre el propietario de
las oficinas y el arrendatario, que no es otro que la Consejería de Justicia e Interior
de la Comunidad de Madrid. Unos y otros reconocen que el sistema no funciona
correctamente, pero ambos consideran que es responsabilidad del otro llevar
a cabo las obras de remodelación oportunas para que funcione bien. Entre
medias de esta situación se interpone el proyecto para construir un
nuevo edificio que albergue los juzgados de Pozuelo. El Ayuntamiento ya ha
cedido un terreno a la Comunidad con tal fin. Pero nadie sabe cuándo
se empezará a edificar esa nueva sede judicial.
Mientras tanto, los funcionarios judiciales no pueden quitarse ya más
ropa para combatir el calor con el que tienen que trabajar ocho horas diarias.
Algunos aluden incluso a que no parecen las mejores condiciones tampoco para
las personas que pasan unas cuantas horas en los calabozos.
Fuentes de los juzgados muestran también su pesar porque se haya considerado
a Pozuelo como una sede judicial de tercera categoría, mientras que
Majadahonda es de segunda, lo que le permite contar con magistrados. Actulamente,
solo los juzgados de Aranjuez, El Escorial y Pozuelo están considerado
como de tercera categoría en Madrid. Eso hace que los jueces tengan
que marcharse conforme adquieren antigüedad.
Tampoco es estable la plantilla de trabajadores. Los que pueden
piden el traslado en cuanto tienen ocasión a otros juzgados con mejores condiciones ambientales
y una menor carga de trabajo. Especialmente los del número 2, que además
de sus tareas se encargan también de la violencia doméstica.
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