Siempre he creído que la mejor
forma de conocer un pueblo o una ciudad es pasearlo.
Y por eso yo camino mucho por Pozuelo, no porque necesite
conocerlo mejor, sino porque me gusta estar al tanto
de cómo va cambiando. Y coincidirán conmigo
en que el nuestro es un municipio que cambia a un ritmo
de vértigo.
Lo único malo que tiene eso de caminar tanto es
que las mentes inquietas como la mía no paran
de ver cosas que a mi modesto entender no están
bien hechas y no puedo evitar hacerme quizá demasiadas
preguntas. Interrogantes que en mi condición de
editor de un periódico local me veo en la obligación
moral de compartir con ustedes, nuestros lectores.
Así, veo algunos camiones municipales cuya misión
parece ser la de limpiar los contenedores de basura y
recuerdo que el mío solo lo han lavado una vez
en los últimos ocho años. ¿Es ese
el plazo habitual? Porque a mí no me parece muy
higiénico.
Paseando por algunos lugares de Pozuelo también
me pregunto cómo es posible que haya algunos residentes
que han puesto una valla en un terreno público,
en una zona de paso o similar, y nadie haga nada al respecto.
Entiéndanme. Comprendo que siempre hay gente que
se cree un poco más lista que la generalidad y
piensa que nadie se va a enterar de que han cogido 10 ó 12
metros a un terreno municipal. Al fin y al cabo, es de
todos. El problema surge cuando alguien sí se
da cuenta del abuso y pone sobre la pista al ayuntamiento.
Siempre y cuando en la casa consistorial de turno tengan
ganas de solucionar el problema.
El otro día alguien me interrogó de forma
casual si sabía dónde se pueden depositar
las pilas usadas. Y me vino a la memoria que hace algún
tiempo un número importante de comercios las recogían.
Era porque después un servicio municipal pasaba
a llevárselas, lo que convertía a las tiendas
en meros puntos de recepción. Como ahora ya no
se las lleva nadie, los comercios han optado por dejar
de admitirlas.
Caminando por Pozuelo me pregunto muchas veces por
qué nunca
me encuentro a ningún concejal paseando por las
calles. Quizá ignoran tanto los del PP como los
del PSOE que parte de su obligación es darse los
paseos que yo hago por puro disfrute personal para saber
cómo están de verdad las cosas en las calles
de su pueblo. Para hablar de tú a tú con
la gente y pisar las mismas cacas o soportar las mismas
molestias que vivimos el resto de vecinos a diario.
En algunos de esos paseos son los vecinos los que me
preguntan a mí. ¿Por qué habéis
sacado a la calle Mirador? La respuesta es sencilla:
porque nos da la gana.
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