Hace no muchos años, Pozuelo
se definía como "una ciudad dormitorio,
en la periferia de Madrid". Trabajar en Pozuelo
era una auténtica rareza. Prácticamente
nadie, excepto aquellos esforzados proveedores de servicios
básicos y unos pocos privilegiados empleados
municipales, trabajaba aquí. Cada mañana,
una riada de coches se ponía en marcha, y se
alineaba en lenta procesión hacia la Cuesta
de las Perdices. Tampoco había alternativa.
Al esfuerzo del trabajo, se le unía la pesadilla
diaria de ir y volver de la oficina. La gente se planteaba
si, trabajando en Madrid, valía realmente la
pena vivir en Pozuelo…
Las cosas han cambiado mucho. Muchas empresas se han
instalado aquí, traídas de la mano de sus
directivos, hartos de la inútil esclavitud diaria
del atasco. Primero fue la Carretera de La Coruña,
luego Ática, la Ciudad de la Imagen, Los Gamos,
Valdemarín, La Finca… Pozuelo ha cambiado:
muchas personas vienen a trabajar desde Madrid. ¡Increíble!
Hoy disfrutamos de casi todos los servicios, lo que hace
innecesario “bajar a Madrid”, algo que antes
teníamos que hacer, prácticamente, para
cualquier gestión. Tenemos la fortuna de vivir
en la ciudad con menor tasa de paro de toda España:
solo un 2%. Además, por fin, empezamos a tener
posibilidades reales de que el trabajo se realice aquí.
Se lo debemos a aquellos empresarios valientes, que creyeron
en Pozuelo y trasladaron aquí sus empresas. Nos
han beneficiado a todos. Ahora, el reto de atraer más
empresas es más fácil. Sólo hay
que facilitar y promocionar la implantación. Y
conocer Pozuelo.
agomez@miradordepozuelo.com
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