El PP esperó hasta el 30 de noviembre para hacer
público un secreto a voces: Jesús Sepúlveda
será el candidato del PP en las próximas
elecciones municipales de mayo del año que viene.
Y lo será en lo que a todas luces se presenta
como una tarea continuista después de sus primeros
cuatro años al frente del Ayuntamiento de Pozuelo
de Alarcón. Sepúlveda sucedió a
José Martín-Crespo en 2003 tras más
de 20 años al frente del Consistorio pozuelero.
Desde los primeros días de su mandato, Sepúlveda
se distanció enormemente de la forma de hacer
de su antecesor y de la de sus diferentes equipos de
trabajo en todos esos años.
Frente a la austeridad de Martín-Crespo, Sepúlveda
ha iniciado numerosos proyectos y revolucionado la política
de inversiones. El Ayuntamiento también ha multiplicado
su personal y todas las instalaciones han adquirido un
tinte más moderno. El alcalde de Pozuelo ha recibido
durante estos cuatro años mucho apoyo de la Comunidad
de Madrid. Esperanza Aguirre puso sus ojos en Pozuelo
para materializar uno de sus grandes proyectos en esta
su primera legislatura: el tren ligero.
Otra de las máximas de Sepúlveda ha sido
el contacto con los diferentes colectivos ciudadanos
y, de forma especial, visitas a colegios e instituciones
educativas.
Sepúlveda, vecino de Pozuelo desde finales de
los 90, ha estado vinculado durante muchos años
a la figura del ex presidente José María
Aznar. Primero cuando Aznar fue presidente de la Junta
de Castilla y León y después cuando ejerció la
presidencia del Gobierno. Curiosamente, cuando Aznar
dejó de residir en el palacio de la Moncloa se
trasladó a la vivienda que durante su mandato
había adquirido en la urbanización Monte
Alina de Pozuelo.
Ese cúmulo de circunstancias llevó a muchos
comentaristas políticos a afirmar que la elección
de Jesús Sepúlveda como candidato para
Pozuelo había sido tomada directamente por José María
Aznar.
Una vez adoptada oficialmente la decisión de que
el alcalde vuelva a encabezar la lista del PP, falta
por hacer lo más complicado: confeccionar el resto
de la lista, pues es la que definirá el equipo
de gobierno con el que Sepúlveda gestionará Pozuelo
los próximos cuatro años si, como los primeros
sondeos electorales presagian, el PP vuelve a ganar.
Análisis. Invitado
inesperado, por Tomás T. Hernández
Se lo anticipamos en nuestro número de noviembre.
Ya están en liza los dos principales contendientes
del próximo asalto electoral. Sin sorpresas:
el alcalde contra la portavoz de la oposición.
Todo queda en casa.
Y, aunque todos los especialistas en comportamiento
electoral coincidirían en que es demasiado pronto,
corren por los despachos las encuestas encargadas por
unos y otros o por terceros con ánimo comercial.
Las que manejan socialistas y populares nos dicen que
los resultados de mayo de 2007 se parecerán
mucho a las de mayo de 2003. Dicen esas encuestas que
oscilarán tan solo en un concejal, aunque no
hay coincidencia en si el que perderá un edil
es el PP o será el PSOE.
Si, tal y como anticipa la demoscopia, Sepúlveda
obtiene un edil más de los 15 con que ha contado
en esta legislatura, se entenderá que el alcalde
ha recibido el respaldo de su electorado. Si, por el
contrario, son los socialistas quienes consiguen un
concejal más de los nueve con que han ejercido
la oposición en esta legislatura, se interpretará como
un leve varapalo al trabajo del gobierno municipal,
lo que invitaría al alcalde a realizar algunos
cambios en su equipo y en su gestión.
Hasta ahí, todo es de lo más previsible
y, por ello, hasta algo aburrido. No me imagino una
campaña electoral vibrante en unas elecciones
donde lo que se juegan uno y otro candidato es contar
con un concejal más o menos de cara a los próximos
cuatro años.
Lo único que puede aderezar lo suficiente el
menú electoral como para que la campaña
tenga algo de interés sería la aparición
de un invitado inesperado. Ya se habla en los mentideros
de Pozuelo de movimientos preelectorales por parte
de algunos independientes.
A falta de seis meses para la cita ante las urnas,
son dos las iniciativas que recorren el municipio en
busca de adhesiones. Una es más o menos conocida;
se la relacionaba con el Partido de Madrid, pero todo
apunta a que acudirán a las urnas sencillamente
como independientes de Pozuelo o algo parecido. Pero
la que suena como agua de catarata es otra en la que
parecen haberse agrupado quienes se autodefinen como
Ciudadanos de Pozuelo. Y a nadie pueden escapar las
connotaciones y paralelismos que el nombre tiene con
lo ocurrido en las recientes elecciones catalanas.
Además, según ha podido averiguar Mirador,
se trata de gente joven, con muchas ganas de presentar
batalla y con la convicción de que del lado
de ambas parroquias, PP y PSOE, hay cientos de simpatizantes
y votantes descontentos que verían con buenos
ojos el ejercicio de un voto de castigo a la pobre
labor municipal de estos últimos cuatro años
y a la inconsistente oposición desplegada por
los socialistas.
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