Comenzaré con un ejercicio
pleno de sinceridad reconociendo que ni soy economista
ni conozco a nadie que entienda eso de los presupuestos.
Pero lo que sí soy, al igual que muchas de nuestras
lectoras, es ama de casa y, como tal, tengo la obligación
de administrar el presupuesto familiar. No soy pues
una experta en haciendas locales, pero sí lo
soy en haciendas familiares.
Cuando en Mirador me explicaron que el presupuesto
municipal de 2007 caía un 25% con respecto a 2006 me quedé atónita. "Somos
mucho más pobres que el año pasado",
pensé rápidamente. Así que me puse
manos a la obra e hice algunas llamadas. "El año
pasado hacía falta más dinero para algunas
obras nuevas y se vendieron algunas parcelas municipales
para hacer caja", me explicó alguien que
sigue muy de cerca estos temas.
Saberlo me tranquilizó. El año que viene
no podremos hacer más parques ni edificios, pero
al menos no está en cuestión el servicio
de basura ni el de limpieza de calles.
Cuestión aparte es si soy o no partidaria de vender
el patrimonio local para construir un nuevo polideportivo
o una nueva escuela de música y danza. Y en ambos
casos concretos hay que reconocer que los actuales se
han quedado pequeños y era hora de que un municipio
como Pozuelo contase con un segundo polideportivo y unas
instalaciones para que nuestros hijos aprendan música
mucho más acordes con el verdadero status económico
del pueblo.
Lo que no entiendo bien es es ese oscurantismo de la
política. Ese no explicar a los ciudadanos que
en los últimos tres años hemos gastado
más de la cuenta y el año que viene toca
ajustarse el cinturón. Como si no fuésemos
capaces de entenderlo. Como si sintiesen la culpabilidad
del que ha gastado más de lo que tenía
y ahora se tiene que apretar el cinturón más
de la cuenta.
mgor@miradordepozuelo.com
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