Los comicios municipales están,
como quien dice, a la vuelta de la esquina. Es el momento
en que la mayoría de los políticos empiezan
a ponerse un poquito nerviosos. ¿Repetiré?, ¿cuántos
sacaremos? De repente, se vuelven simpáticos
con los vecinos. Es ese extraño momento en que
los que vivimos aquí estamos en condiciones
de exigir y recuerdo que solo sucede cada cuatro años.
Pero, exigir qué, si Pozuelo es un lugar casi
idílico. Un municipio en el que nunca suben los
impuestos, sino todo lo contrario. Un pueblo donde hay
infinidad de citas culturales y actividades formativas
y en donde siempre hay plazas disponibles. Si es un lugar
donde prácticamente no se hacen obras de esas
tan molestas que perturban al día a día
de los vecinos. Si la Concejalía de Bienestar
Social no debería existir porque no hay vecinos
con problemas familiares.
Si en Pozuelo no hay delincuencia y los guardias se
pasean saludando amistosos a quienes, seguro por
descuido, dejan
el coche en segunda fila durante unos minutos. Poco hay
que pedir a un pueblo que se permite el lujo de hermanarse
con un pueblo chino al otro lado del planeta. Ni que
decir lo limpio que está el pueblo. Pocos pueden
asegurar que han visto algún escombro arrojado
en medio de un descampado y menos aún la presencia
de algún vertido ilegal de tierras. Si resulta
que los empleados del cementerio tienen tan poco trabajo
que se dedican a plantar un huerto de tomates.
Es el nuestro un pueblo en donde no existen quejas
de las muchas y bien atendidas urbanizaciones. El
concejal
de Comercio no para de recibir felicitaciones de los
empresarios. Raro es el comercio que tiene que cerrar
y los clientes están entre los más felices
de España.
La juventud del municipio solo tiene parabienes para
el concejal del área y gratitud por las viviendas
sociales que les han tocado a uno de cada mil peticionarios.
Por lo que se refiere al deporte, el que en Pozuelo
no lo practica es porque no le da la gana.
También debería suprimirse la Concejalía
de Personal, pues nuestros funcionarios son ejemplares.
Y la de Igualdad, ya que su misión es evitar
las desigualdades y todo el mundo sabe que eso en Pozuelo
no existe, que todos somos igual de ricos.
Ante este panorama no les extrañará que
pida la disolución de la oposición municipal,
pues al fin y al cabo no hay nada mal hecho a lo que
oponerse.
Ringggggg. El despertador. Todo ha sido un sueño.
Menos lo de las elecciones, que son en mayo. A ver qué nos
prometen esta vez.
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