Tal y como están los precios de la vivienda en
Pozuelo no hay porqué dejar de lado la opción
de la rehabilitación de casas antiguas. Máxime
teniendo en cuenta que las administraciones tienen contempladas
algunas ayudas que, si bien no solucionan el problema,
ayudan a aliviar la carga de los costes. Subvenciones
y préstamos a los que se da escasa publicidad
y que, por lo general, ignora la mayor parte de la gente
que se ve obligada a realizar las reformas.
Los requisitos para poder solicitar este tipo de ayudas
son los siguientes: que los edificios y viviendas tengan
más de 15 años de antigüedad, excepto
adaptación a normativas técnicas y a personas
con minusvalías, que el destino de la vivienda
sea residencia habitual y permanente, solicitar la oportuna
licencia municipal de obras, que éstas no se hayan
iniciado, salvo urgencia justificada, que los ingresos
familiares ponderados superen en 3,5 veces el salario
mínimo interprofesional para solicitar la subvención
e inferiores a 6,5 veces para solicitar el préstamo
(esta cifra viene ponderada en función los miembros
de la familia).
En cuanto al importe de las ayudas, hay que distinguir
entre las subvenciones y los préstamos. Las subvenciones
a fondo perdido pueden llegar a un 25% del presupuesto
de la obra, aunque tiene como tope máximo los
2.540 euros por solicitante y 3.540 euros si el peticionario
es mayor de 65 años.
Por lo que se refiere a los préstamos, son al
3,14% de interés. El importe del préstamo
será igual al importe de la obra siempre que no
supere el máximo protegible.
Mirador ha podido contactar con algunas personas de
Pozuelo que han solicitado ayudas de este tipo. Personas
que
manifestaron su malestar por la dificultad de cumplir
con todos y cada uno de los requisitos, por la escasez
de información disponible y por la lentitud de
la Administración en la tramitación de
sus respuestas.
Nuestro periódico ha intentado buscar información
disponible y ha podido encontrar una web de la Oficina
Comarcal de Rehabilitación de Edificios de la
Comunidad de Madrid, que depende de la dirección
general de Arquitectura: personal.telefonica.terra.es/web/ocremadridperiferia/#inicio.
Allí están claramente expuestos todos los
requisitos y ayudas tanto del plan estatal de rehabilitación
como del plan regional. Incluso están disponibles
los muchos formularios que son necesarios para presentar
la solicitud y se detalla la documentación que
se debe aportar.
También hay un confuso panel que remite a los
diferentes ayuntamientos de la comunidad de Madrid donde
puede tramitarse la petición. Aparece, lógicamente,
Pozuelo de Alarcón, aunque esté bajo el
epígrafe de Pinto, y remite a un teléfono
del Consistorio pozuelero en su sede de la Plaza Mayor
al que no contesta nadie.
Ya se sabe que las complicaciones a la hora de conseguir
cualquier ayuda pública no son pocas, pero las
codiciones que se ofrecen parecen interesantes. Además,
nada se pierde con pedirla.
Opinion
¿Un mercado en Pozuelo?
(I) por
María Llanos
Desde hace 30 años existe una guerra silenciosa
entre el llamado "pequeño comercio" y
los centros comerciales, también denominados "grandes
superficies". Ambas expresiones son inexactas;
el pequeño comercio es comercio disperso y en
cuanto a los centros comerciales, tienen una implantación
oportunista y no generan por sí solos centralidad
alguna.
Un centro comercial no es sino muchas pequeñas
tiendas que compartiendo el mismo espacio reducen sus
gastos comunes aunque exige una inversión inicial. ¿Y
qué es un mercado tradicional? Lo mismo; la
diferencia es que se dedica a la alimentación.
Más atinada es la denominación de grandes
superficies que hace alusión al espacio que
cualquier actividad precisa. Primero se pasó de
la tienda al gran almacén y de éste al
macroedificio contenedor que diversificando sus mercancías
incluye aparcamiento y otros servicios que cree oportunos.
El centro comercial facilita el acceso rodado pero
no evita los atascos; sus horarios permiten trabajar
más horas para ganar más para poder comprar
más; en ellos se puede comer sin reservar mesa,
pero haciendo cola.
En el gran centro comercial suelen dar gato a precio
de liebre con el señuelo de que alguna vez ofrecen
liebre por gato. Pero todos somos o hemos sido clientes
de alguno. La pregunta sería: ¿Por qué?
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