España es ya un país rico. Y eso se
nota en sus carreteras. Uno de los símbolos
de opulencia que cada día con mayor frecuencia
ruedan por nuestras autopistas son los todoterreno.
Vehículos concebidos originalmente para un uso
mixto carretera/campo que, en la mayoría de
los casos, nunca ruedan fuera del asfalto. Porque los
todoterreno son ahora más un símbolo
del estatus social que un coche útil para las
tareas del campo. No es extraño por eso que
la mayoría de las marcas se hayan entregado
a la conquista de este segmento con modelos cada vez
más atractivos.

Los más deseados son, sin lugar a dudas, el
Porsche Cayenne, el Volkswagen Touareg (como el de
la foto que hay sobre estas líneas) y el Mercedes
ML. Claro que comprarse uno implica desembolsar cantidades
que rondan los 60.000 euros.
Sabedores de que no a todo el mundo le sobran ese volumen
de dinero, los fabricantes coreanos han entrado con
fuerza en el mercado dispuestos a competir con coches
de gran calidad y prestaciones pero precios más
ajustados que los alemanes. El Sangyong Rexton, el
Hyundai Santa Fé o el exitoso Kia Sorento son
algunos ejemplos.
Otra de las claves de los modernos todoterreno es que
se conducen como si fueran turismos. Dirección
asistida y demás adelantos los han hecho muy
cómodos. Lo que no han conseguido aún
es que gasten poco combustible. Todo no puede ser.
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