Desde hace unos diez años
se han hecho famosas las expresiones acoso laboral
y mobbing, y casi todo el mundo sabe lo que significan
a base de escuchar cada día lo ocurrido a alguien
conocido o cercano.
En Noviembre, contamos el caso de la ambulancia del
SUMMA gestionada por una empresa privada y de la
que dos de
sus trabajadores nos describieron cómo eran sus
condiciones laborales. Trabajadores a los que no les
han renovado, sospechosamente.
El acoso es un problema que se está dando en gran
número de casos, increíblemente, en la
administración pública, sobre todo en la
sanidad y en la educación. No se entiende esto
cuando la administración tiene los medios necesarios
para proteger a sus trabajadores: la ley, la red sanitaria
y las Juntas de Personal. Si esto se da tanto en sus
hospitales, qué no se podrá dar en las
empresas privadas a las que, ahora, contrata.
Es llamativa la indefensión laboral que actualmente
tiene un trabajador ¿Es posible que se estén
perdiendo los derechos que tanto costó conseguir
a lo largo del anterior siglo?
En el mobbing, el acosador trata de destruir moralmente
al acosado, desacreditarle y tratar de que quede aislado
por sus compañeros y superiores y dejarle como
incompetente o problemático. El problema se agrava
cuando el afectado se siente como "culpable" de
lo que le pasa y, siente por ello, que se lo merece.
Para los acosados, estrés, depresión, enfermedades
coronarias y bajas de larga duración son algunas
de las consecuencias que puede ocasionarles. Incluso
casos de suicidio. Ante cualquier situación de
posible acoso o mobbing, se debe buscar siempre ayuda
de los expertos y no tener miedo de contarlo.
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