Oscar Wilde decía que el
arte es perfectamente inútil dando a entender
que únicamente debía limitarse a producir
placer estético. Aquí, en nuestra villa,
se le tomó al pie de la letra y se construyeron
espacios públicos muy hermosos en las fotografías
pero que carecen de utilidad alguna o si la tienen
es escasa. Ya en otra ocasión hemos hablado
en Mirador del auditorio del Torreón y de la
llamada muy eufónicamente plaza de las Américas.
Ahora le toca el turno a la plaza de toros.
La tradición taurina de Pozuelo, encierros y corridas,
es larga como nos cuentan los cronistas. Es lógico,
pues, que los diversos equipos de gobierno municipal
hayan tratado de mantenerla e incluso de potenciarla.
Ahora bien, hacer hoy una plaza de toros estable es antitodo
y no por las ocurrencias de la ministra Narbona (quien
hablando del tema demuestra su ignorancia medio ambiental);
hacer hoy una instalación que cuesta millones
y únicamente se utiliza una semana al año
es un sinsentido. Si todavía hubiese sido como
la conocida como la cubierta de Leganés, que permite
la realización de otros espectáculos, podría
pasar.
Pero, si además, dicha plaza infringe las normas
del mal cosido conjunto de retales que es el Plan General
de Urbanismo la cosa es imperdonable. Otro tanto cabe
decir del aledaño recinto donde los chicos juegan
al baloncesto y se instalan las atracciones feriales,
que hoy es utilizado principalmente como un aparcamiento.
Alguien ha hablado de un posible nuevo recinto ferial
en la zona del Valle de las Cañas. Claro que en
ese caso estaría muy alejado del Pueblo y por
ello no serviría ni para los encierros ni para
las atracciones feriales; de momento se ha dejado en
suspenso. En el futuro puede ser otro espacio perfectamente
inútil.
ddomene@miradordepozuelo.com
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