Acero y cristal. Son los principales elementos de construcción
que se utilizan en los modernos edificios de oficinas
y distinguen claramente su uso, ofreciendo, además,
una imagen de seriedad.
Pozuelo cuenta ya con un buen número de este
tipo de inmuebles proyectados para albergar tanto grandes
compañías como medianas e incluso pequeñas
empresas. Un número todavía limitado
de edificios que se combinan a la perfección
con el paisaje urbano y residencial del extenso municipio
que habitamos. (En la foto varios edificios de La Finca
se reflejan en la fachada del número 14).

Aunque no existen cálculos oficiales, las estimaciones
oficiosas sitúan en más de 20.000 el
número de personas que a diario se desplazan
hasta Pozuelo para trabajar en alguno de estos modernos
edificios pensados para hacer más eficaz y productivo
el trabajo en su interior.
Las únicas cifras oficiales a este respecto
son las que proporciona la Policía Nacional
y se refieren a la población flotante de la
localidad. Los últimos informes calculan que
son unas 30.000 las personas que cada día acuden
a Pozuelo para trabajar o estudiar desde Madrid u otras
localidades.

Las oficinas en nuestro municipio no son precisamente
económicas, pero en contrapartida se disfruta
de un ambiente enormemente más limpio del que
se podría obtener en el interior de la gran
ciudad o cerca de alguna zona industrial.
Es muy probable que la calidad del entorno haya jugado
sus bazas a la hora de atraer a compañías
de renombre internacional como Microsoft, radicada
en La Finca; Fuji, en el complejo del Cerro de los
Gamos, al lado del Hipercor; o Globalia (Air Europa,
Halcón Viajes, etc.), en la misma zona pero
en el interior de la autopista M-40.
Aunque la propia Finca o el complejo Atica 7 (en a
foto de la derecha) forman por sí mismos importantes
concentraciones de empresas que generan sus propios
servicios -en
amos
casos hay establecimientos de hostelería pensados
solo para los trabajadores-, lo cierto es que hay otros
muchos edificios con aire moderno y claro destino empresarial
diseminados por toda la localidad. Y todos ellos, al
margen de los ingresos que proporcionan al Ayuntamiento
vía impuestos, son un importante agente dinamizador
del sector del comercio y, sobre todo, de la hostelería
local. (bajo estas líneas, edificios de oficinas en la
avenida de Europa). 
Solo una mínima parte de quienes trabajan en
esos miles de puestos laborales tienen la suerte de
residir en Pozuelo. La fortuna de ahorrarse los atascos
que a diario conducen al interior de Madrid o circunvalan
la capital en busca de algún otro complejo de
oficinas periférico.
Y una parte aún más ínfima tiene,
además, la suerte de poder decidir la ubicación
de la sede de la empresa que dirigen o de la que son
propietarios. Ellos son, sin lugar a dudas, una de
las claves que ha hecho proliferar la construcción
de este tipo de edificios modernos y representativos
en nuestra localidad.
Y, sin embargo, la oferta de oficinas sigue siendo
muy limitada. Especialmente para las empresas que tienen
solo unos pocos empleados. La aparición de un
centro especializado en adaptarse a las necesidades
de espacio del cliente, Negocenter, en el Cerro de
los Gamos, ha abierto algunas oportunidades. No obstante,
es la excepción.
Otro de los peros que se le pueden objetar a estos
centros de trabajo es la en líneas generales
escasa planificación de estacionamiento. La
mayoría no han previsto la afluencia de turismos
y sus alrededores están a diario desbordados
de coches que no encuentran fácil acomodo. Aunque
tal vez la llegada del tren ligero, prevista para la
próxima primavera, pueda ayudar a mejorar algo
la situación.

Es moneda corriente denominar a muchos de estos modernos
edificios como inteligentes, aunque algunos veranos
no funcione el aire acondicionado o uno se fría
de calor en invierno. Menos mal que hoy por hoy lo
importante es que quienes se conduzcan con inteligencia
sean quienes están dentro.
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