Leído el último número
del MIRADOR me ha llamado la atención el tono
unánimemente neutro (por no decir amarillista)
de su contenido.
Pasadas las elecciones municipales, un colaborador
afirma que debemos sentirnos contentos porque tanto
Don Jesús
Sepúlveda como Doña Eva Izquierdo son “buenas
personas”; yo creo que el gobierno de las ciudades
precisa de algo más que de buenas personas pues
de él depende el hoy y el mañana de nuestros
hijos y de nuestro planeta. En mi opinión el alcalde
de Pozuelo más bien debería ser un híbrido
de San Francisco de Asís y de Maquiavelo.
Otro colaborador afirma sin rubor que el soterrado
de las rotondas “es sin duda la mejor obra pública
que nos han hecho”; que algo esté bien construido
y sea de uso público no es sinónimo ni
garantía de que sea “lo mejor”. Por
no entrar superficialmente en la cuestión –antes
ecologismo, ahora sostenibilidad- sólo puntualizar
que, efectivamente, los coches pasan por el municipio
a mayor velocidad pero la contaminación se queda
en Pozuelo.
En el artículo del aparcamiento disuasorio de
El Barrial se expone claramente el problema pero no se
apunta siquiera la posibilidad de que los agentes de
tráfico (familiarmente “los pitufos”)
multen a los dueños de los coches mal aparcados,
cosa que hacen en otras zonas continuamente. ¿Quiénes
son los dueños de la franja de terreno que hay
entre el Hipercor y la Estación? A ellos corresponde
el buen mantenimiento, señalización, etc.
tan necesarios para que ese aparcamiento funcione. En
todo lo que precisa de coordinación entre distintos
organismos o personas somos un país –en
este caso una ciudad- claramente subdesarrollado.
Sólo añadir que cualquier noticia aunque
sea local debería tratarse a ser posible en un
contexto más amplio.
En resumen: “Piensa global y actúa local” que
dijo el sabio.
mllanos@miradordepozuelo.com
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