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Antes sólo estaban los restos de un antiguo arroyo
lleno de vegetación salvaje. Ahora hay un parque
de diseño de esos que gustan a quienes se dedican
a proyectarlos: con dos potentes y espectaculares geisers
artificiales, un carril bici y un sinfín de árboles,
algunos de ellos traídos del extranjero.
Los trabajadores que han participado en su construcción
están a punto de retirar las vallas, pues la inauguración
está prevista el próximo 4 de julio. Y
el resultado, si no es calcado al de los bocetos de los
arquitectos, se le parece bastante.

Parece claro que por abrirse al público en la época
del año en que el sol aprieta con más fuerza
no va a tener,al menos al principio, una gran demanda
de caminantes. Los árboles necesitarán
algún tiempo para crecer en frondosidad y para
ofrecer la sombra que tanto se demanda en cuanto empieza
a llegar el calor. Dotado con zonas de juegos infantiles
y numerosos senderos para recorrerlo de norte a sur y
viceversa, tanto a pié como en bicicleta, uno
de sus grandes atractivos es la humedad que proporcionan
el lago y los potentes chorros de agua cuyo tiempo de
funcionamiento todavía no está claro.
Sin embargo, acaba de terminarse la obra y ya se
escuchan voces críticas sobre la conveniencia de construir
un nuevo parque en esta zona de Pozuelo. El debate nada
tiene que ver con la necesidad de adecentar los alrededores
del arroyo, sino con el modelo de parque que ha escogido
y ejecutado el Ayuntamiento. El proyecto estaba presupuestado
en 6 millones de euros y el coste real seguro que no
está por debajo.
Pero si hay algo especialmente caro en el nuevo parque
se su mantenimiento. Los expertos en jardinería
consultados por MIRADOR coincidieron en que precisará de
un cuidado más que esmerado, sobre todo en los
primeros años hasta que las raíces de los árboles
cojan con fuerza.
Además, no son pocos los que se preguntan si en
esta zona del municipio hay suficiente demanda ciudadana
para tantos parques como existen o si se trata únicamente
de hacer el pueblo visualmente mucho más atractivo.
Polémicas al margen, el parque ya está terminado.
Ahora sólo cabe por parte de los ciudadanos disfrutarlo
de forma respetuosa.
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