Juvenilson Días
da Silva, más conocido
como el violador de Pozuelo, fue condenado el mes pasado
a 325 años, once meses y 21 días de cárcel
por la Audiencia Provincial de Madrid. El tribunal lo
encontró culpable de 17 delitos de agresión
sexual y dos más en grado de tentativa, de ocho
de robo con violencia y cinco delitos de lesiones. Todos
ellos cometidos entre los años 2000 y 2003.
El joven brasileño no solo reconoció su
culpabilidad durante el juicio, sino que además
pidió perdón a sus víctimas y aceptó la
máxima condena que era la que solicitaba para él
el fiscal. Además de la pena que debería
mantenerlo entre rejas al menos 20 años, Días
da Silva fue condenado al pago de una indemnización
de 615.000 euros a las víctimas que nunca podrá satisfacer.
Días da Silva comenzó sus agresiones a
mujeres a principios del año 2000 en la zona de
la plaza madrileña de Conde de Casal. Después
continuó por zonas cercanas hasta que en junio
de 2003 llevó a cabo tres agresiones consecutivas
en la zona de la Ciudad de la Imagen de Pozuelo, donde
fue detenido por agentes del grupo de Policía
Judicial de la comisaría de nuestra localidad.
Su modo de asaltar a las víctimas era siempre
el mismo. Armado con un cuchillo, las esperaba en la
vía pública, pero en zonas poco transitadas.
Una vez las abordaba, las amenazaba con el cuchillo y
las obligaba a trasladarse a zonas arboladas donde podían
ocultarse y evitar que le descubriesen. Entonces, mientras
sostenía el cuchillo cerca de su cuello, las violaba.
A varias de ellas, además, les robó el
dinero y las joyas que llevaban consigo para después
huir mientras las amenazaba con matarlas si se les ocurría
pedir auxilio.
Detenido en Pozuelo
Solo una vez que el violador fue detenido por los agentes
de Pozuelo se pudo establecer la relación de Días
da Silva con el resto de agresiones sexuales cometidas
en la zona de Conde de Casal. El reconocimiento por parte
de las víctimas sirvió para corroborar
esas sospechas.
La sentencia ha llegado casi tres años después
de que el condenado fuese arrestado por la Policía,
lo que sin duda ha influido notablemente en la actitud
que el violador mantuvo durante la vista oral. El ya
condenado dijo durante el juicio al tribunal que se arrepentía
de todos los actos que cometió y
que pedía perdón a todas y cada una de
las mujeres a las que violó y golpeó.
A pesar de la actitud de arrepentimiento, el fiscal
consideró durante
el juicio que la gravedad y reiteración de sus
acciones convierten a Días da Silva en un hombre
peligroso para las mujeres. Y por ello solicitó al
tribunal que se le aplique la doctrina reciente según
la cual los posibles beneficios penitenciarios que pudieran
corresponderle se apliquen sobre la totalidad de la pena
impuesta, los 325 años, y no sobre los 20 años
que es el máximo de cumplimiento. Se trata de
la doctrina que ha permitido mantener en la cárcel
a varios miembros de ETA que estaban a punto de salir
a la calle 15 años después de ser condenados
a pesar de que acumulaban penas por cientos de años
de prisión.
Sin redención
El tribunal admitió la petición del fiscal,
a la que se habían sumado todas las acusaciones
particulares, pero advirtió que se reservaban
la opción de cambiar de opinión si se producían "circunstancias
excepcionales". Para ello, los magistrados apuntaron
que será imprescindible que el condenado reciba
el tratamiento específico para los agresores sexuales
durante el tiempo que esté ingresado en prisión.
El presidente del tribunal especificó que esta
salvedad está muy relacionada con la actitud mostrada
por el violador durante el juicio, exponiendo pleno arrepentimiento
y demandando ayuda para dejar de ser una persona perjudicial
para la sociedad y poder reinsertarse sin hacer más
daño. |