Sabían que las obras en la parcela de al lado
no les reportarían mucho bienestar, pero tampoco
esperaban que aparecieran grietas en sus jardines.
Varios vecinos de la calle del Enlace, entre el centro
de salud de San Juan de la Cruz y la carretera de Carabanchel,
en el Pueblo, han denunciado a MIRADOR la aparición
de grietas en sus viviendas como consecuencia de las
obras que están realizando en la parcela adyacente.

Uno de los residentes, que mostró a nuestro
periódico con detalle el tipo de grietas que
han aparecido en su valla y en su garaje, explicó que
cuando se produjo el vaciado del terreno donde se ha
construido ya se temió algún posible
perjuicio, pero que no esperaba que llegase a donde
ha llegado.
Cuando apareció la primera grieta, el vecino
acudió a la obra y se puso en contacto con el
encargado. Afirma que el jefe de obra le ofreció muy
buenas palabras y le dijo que no se preocupase porque
el seguro se encargaría de todo. No obstante,
le remitió a una posterior visita que deberían
realizar los arquitectos para constatar los daños.
Pero pasaron las semanas y la visita facultativa nunca
se produjo.
Así las cosas, los vecinos han decidido poner
lo ocurrido en conocimiento del Ayuntamiento. La Policía
Municipal, en virtud de sus competencias como policía
administrativa, ha acudido a los domicilios de los
denunciantes y ha tomado fotografías de los
daños que se han producido por el momento.
"
Hemos acudido a la Policía Municipal porque
estos señores de la obra se han desentendido.
Ahora dicen que ellos no tienen nada que ver con las
grietas", expone el malhumorado vecino que ya
se ve pleiteando con la constructora para que ésta
termine por hacerse cargo de la reparación de
los muros seriamente deteriorados por las grietas sobre
cuyo origen no les cabe ninguna duda.
Otra de las vecinas teme que las grietas se extiendan
y terminen por hacer un agujero en su piscina, dejando
salir el agua y privándola del disfrute que
supone poder bañarse precisamente en los meses
de verano. La grieta recorre justamente el lateral
del vaso de la piscina y si se abre un poco más
nada podrá evitar que se salga buena parte del
líquido.
El otro lado de sus vallas ya ha sido asegurado con
muros de hormigón que permiten pensar que las
grietas no tienen porqué ir a más. Sin
embargo, los vecinos ya no se fían y por eso
realizan una exhaustiva vigilancia del grosor de las
grietas, así como de la posible aparición
de otros "daños colaterales". Al tiempo,
acumulan pruebas documentales e informes que poder
mostrar al juez para cuando el caso alcance los tribunales.
Se sienten seguros de ganar el caso, pero ya se saben
perdedores del tiempo que el asunto les llevará y
de los quebraderos de cabeza que ya les causará.
|