En 1861, la Compañía
de Hierro del Norte de España trajo el ferrocarril
a Pozuelo. Aquello cambió para siempre el pueblo,
de tal manera que generó un segundo núcleo
de población: La Estación. Esa parte
de Pozuelo se convirtió en colonia, y las clases
pudientes de Madrid comenzaron a construir hotelitos
para venir a veranear aquí. Desde entonces,
los de los pueblos vecinos comenzaron a llamarnos “pijoleros”.
Ahora doña Esperanza Aguirre, presidenta de nuestra
Comunidad, habrá inaugurado, o al menos debería
haberlo hecho, el ‘metro ligero’. Es un eufemismo,
ya que no es otra cosa que un moderno tranvía.
Nunca tuvimos tranvía en Pozuelo y si ahora lo
tenemos es gracias a la iniciativa y al empuje decidido
de hacer cosas de esta mujer que nos preside, y a la
visión de futuro de don José Martín-Crespo,
un alcalde que dejó a Pozuelo rico en suelo, entre
otros el utilizado en gran parte del trazado.
Dicen que el metro ligero sólo servirá al
15% de la población de Pozuelo. No lo creo. Nos
sirve a todos. Primero, porque la obra ha obligado a
soterrar dos rotondas. Esta es, sin duda, la mejor obra
pública que nos han hecho, pues nos ahorra miles
de coches diarios que antes cruzaban por nuestras calles.
Segundo, porque cambiará la movilidad de Pozuelo,
sobre todo la de quienes no tienen coche: jóvenes,
mayores y trabajadores. Con un transporte interior cómodo,
rápido y limpio, que nos conecta con la red de
cercanías y la de metro. Además nos acerca
la Colonia de Los Ángeles, el Zoco, la Finca,
RTVE, la Clínica Quirón, la Ciudad de la
Imagen, Kinépolis, la Ciudad del Santander, el
CEU, la Universidad Politécnica, los cuarteles,
Boadilla y otras urbanizaciones y polígonos de
la zona.
Es un primer paso. Habrá que ser ambiciosos y
convencer a doña Esperanza de que nos haga otra
línea interior que integre el Pueblo, la Estación
y la avenida de Europa. Y una exterior que nos lleve
al nuevo Hospital Puerta de Hierro, al Centro Oeste,
a Majadahonda y a Las Rozas.
Enhorabuena y gracias. Gracias a doña Esperanza
y a don José. Y enhorabuena a todos, porque casi
150 años después de la llegada del ferrocarril
a Pozuelo nos ha llegado otra vez ese hermoso caballo
de hierro, esta vez en la forma de un tranvía
llamado ligero.
agomez@miradordepozuelo.com
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