Convivía con sus
gatos y con 2.500 kilos de basura en su chalet de la
calle Caridad número 30, en
la zona de la Estación. María de los Ángeles
P. llevaba muchos años residiendo en esa vivienda.
Los vecinos la conocían y recalcan de ella que
siempre conservó muy buen aspecto a pesar del
abandono del inmueble. Nadie se termina de explicar por
qué ese afán por acumular basura y más
basura en su casa.
El caso es que a mediados del mes pasado una vecina la
echó en falta y decidió avisar a la Policía
Municipal. Los agentes se desplazaron a la dirección
indicada y ante la ausencia de respuesta decidieron entrar.
La encontraron muerta en el interior, donde convivía
con numerosos gatos.
Días después, los servicios municipales
de limpieza procedieron a desalojar la basura acumulada
durante tantos años: alrededor de 2.500 kilos
de desperdicios.
Algunos vecinos explicaron a Mirador que en los dos últimos
años habían denunciado en tres ocasiones
los nauseabundos olores que despedía el chalet
del número 30. En las tres ocasiones acudió personal
municipal para ofrecer a la mujer la opción de
que retirasen la basura, pero ella siempre se negó a
dejar entrar en la casa a nadie. Los vecinos creen que
el Ayuntamiento nunca llevó el caso ante el juzgado
para obligar a María Ángeles a limpiar
la casa.
Otros residentes de viviendas próximas dijeron
a Mirador que conocían a la fallecida de vista
desde hacía muchos años y que la veían
cada semana regresar a su casa con una bolsa del supermercado.
También señalaron los mismos vecinos que
el problema de los olores era muy antíguo y que
en verano era realmente insoportable incluso para los
traseuntes, muchos de lo cuales se cambiaban de acera.
También informaron los residentes de las viviendas
aledañas que aunque María de los Ángeles
convivía con unos pocos gatos, en su patio alimentaba
a todos los del barrio, por lo que era permanente el
ir y venir de felinos a su chalet.
Mirador preguntó al Ayunta-miento si habían
ofrecido a la mujer alguna clase de asistencia en los últimos
años. Un portavoz de Servicios Sociales se limitó a
explicar que este tipo de prestaciones son confidenciales
y que, por tanto, el Consistorio no puede informar ni
tan siquiera si existieron o no.
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