En las últimas semanas han
llegado hasta mis oídos las primeras críticas
sobre el contenido de Mirador de Pozuelo. Ya se sabe
que los primeros números todo son parabienes,
bienvenidas y palmaditas en la espalda. Después
empiezan a llegar las críticas porque algunas
de las cosas que publicamos no terminan de gustar.
A veces es el fondo, otras las formas.
Después de pensar a fondo en ello en Mirador hemos
llegado a la conclusión de que no sacamos a la
calle esta publicación para satisfacer a nadie
en particular, ocupe el despacho que ocupe. Queremos
ser los primeros en dar las noticias que realmente merecen
la pena a los pozueleros y hasta ahora creo que lo estamos
consiguiendo.
No negaré que es posible que haya vecinos que
se sientan ofendidos con algunas de las noticias u opiniones
que publicamos,pero queremos que sepan que nuestra máxima
es y será siempre poner a su disposición
toda la información de la que nosotros disponemos,
al margen de quien pueda o no molestarse por ello. No
obstante, la publicación ha estado, está y
estará siempre a disposición de los lectores.
Nuestra sección de cartas al director es una clara
muestra de que poco importan los contenidos ya que éste
es "su" escaparate.
Algunos vecinos, lejos de molestarse por nuestros contenidos,
nos piden más. Y, créanme, nos gustaría
estar en la calle todas las semanas y tenemos información
para ello, pero ni tenemos prisa por consolidar este
proyecto editorial, ni ansias de monopolizar la actualidad
local.
Los más sibilinos, ni critican ni elogian el periódico,
pero dejan caer la idea de que detrás de la publicación
de Mirador se oculta la idea de volver a presentarme
a las elecciones municipales. Ya lo hice en tres o cuatro
ocasiones y les diré que lo puede hacer cualquiera
que lo desee y esté dispuesto a poner algo de
su dinero.
No obstante, les diré que no está en mis
planes el mundo de la política, aunque me gustaría
dejar claro que tengo el mismo derecho que cualquier
otro a presentarme a la alcaldía de éste
o de cualquier otro municipio.
El verdadero y único objetivo de Mirador descansa
sobre el principio el servicio público de informar
a los demás sobre lo que sucede en el municipio.
El problema reside quizá en que hay personas que
han interpretado ese fin de los medios de comunicación
y de servicio público de una forma muy especial.
Es decir, siempre que los intereses del público
coincidan con los propios.
Por eso, porque nuestro deber es con los lectores
y con la verdad, Mirador no puede ser como un billete
de 500
euros, que gusta a todo el mundo.
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