| Banderas
de nuestros padres |
| Dirección:
|
Clint Eastwood |
| País:
|
USA |
| Año:
|
2006 |
| Duración: |
132
m. |
| Género:
|
Drama,
bélico |
| Intérpretes:
|
Ryan
Phillippe (John ‘Doc’ Bradley),
Jesse Bradford (Rene Gagnon), Adam Beach
(Ira Hayes), Barry Pepper (Mike Strank),
John Benjamin Hickey (Keyes Beech), John
Slattery (Bud Gerber), Paul Walker (Hank
Hansen), Jamie Bell (Ralph Ignatowski), Robert
Patrick (coronel Chandler Johnson), Neal
McDonough (capitán Severance), Melanie
Lynskey (Pauline Harnois). |
| Guión:
|
William
Broyles Jr. y Paul Haggis; basado en el libro
de James Bradley y Ron Powers. |
| Producción:
|
Clint Eastwood,
Steven Spielberg y Robert Lorenz. |
| Fotografía:
|
Tom Stern. |
| Montaje:
|
Joel Cox. |
| Diseño
de producción:
|
Henry Bumstead. |
| Música:
|
Clint Eastwood. |
| Estreno: |
3 de enero de
2007 |
| Valoración:
|
*** |
|
Clint Eastwood adapta en esta ocasión un
libro de James Bradley. Bradley es hijo de uno de los
cinco
marines que levantaron la bandera en el monte Subirachi
(el sanitario).
Esta imagen pasó a convertirse
en una representación simbólica del patriotismo
americano en la Segunda Guerra Mundial y en todos los
conflictos bélicos en general. La fotografía
vino a justificar el sacrificio de miles de ciudadanos
en una guerra lejana y que ya estaba costando demasiadas
vidas. El público americano comenzaba a estar
hastiado del conflicto y el ejército necesitaba
una mayor financiación, de modo que la fotografía
en cuestión fue un inteligente medio publicitario
para lograr una mayor comprensión y un incremento
en el esfuerzo económico de la sociedad. En
este sentido, “Banderas de Nuestros Padres” viene
a suponer una sutil crítica de la situación
actual. Los políticos y funcionarios que organizan
la “campaña publicitaria de sensibilización” resultan
casi inocentes margaritas comparados con los políticos
neoconservadores que manipulan en la actualidad las
imágenes e información en Irak.
La película presenta el conflicto de los tres
marines recurriendo a diversos flashbacks que nos muestran
la salvajada del conflicto y la frivolidad de la campaña
organizada a su alrededor. El director se cuestiona
el significado de la palabra héroe y su empleo
como instrumento de marketing. Estas y otras cuestiones
plantean interrogantes morales sobre temas de gran
calado en la actualidad como la hipocresía de
lo políticamente correcto (especialmente en
el racismo) o la cobardía como sentimiento íntimamente
humano.
A pesar de este interesante enfoque, el film resulta
un tanto árido. Es posible que el pretender
abarcar tantos planteamientos impida una trama más
convencional que atraiga al espectador. Transcurridas
las más de dos horas de duración, uno
sale del cine con la sensación de que la película
es excesivamente larga para semejante argumento. No
obstante, habrá que esperar al estreno de “Iwo
Jima” que ya se presagia como la gran obra maestra
de Eastwood y probablemente ofrecerá una mayor
perspectiva a este díptico.
veronicalake@miradordepozuelo.com
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