Ciclista. Así se autodefine Casiano Chousa después
de 50 años sobre una bicicleta. Fue semiprofesional
y corredor independiente (es como se llamaba antes a
los profesionales que corrían sin equipo) y atesora
más de 60 trofeos en su casa. Fundó el
Club Ciclista Pozuelo hace más de 25 años
y durante muchos hizo posible que se celebrasen carreras
ciclistas en la localidad.

–
La bicicleta hace mucho que perdió el glamour.
–
Cuando yo era niño, el ir en bici era cuestión
de transporte, no un pasatiempo, aunque también
era deporte.
–
La gente no tenía coche.
–
Ni los niños teníamos bici. Yo tuve mi
primera bicicleta a los 18 años. Cuando llegué a
vivir a Aravaca apenas sí tenía coche el
rico del pueblo. Unas pocas motos y suerte tenía
el que podía comprarse una bici. En los 50
era el medio de transporte popular.
–
Así que habría muchas que reparar.
–
Bueno, yo puse el taller hacia 1965. Pero entonces no
era como ahora. Para subsistir teníamos varios
trabajos. El 99% de las personas que tenían bicicleta
era únicamente como medio de locomoción.
– Y las carreras...
–
Sí, claro, había más afición.
Muchas competiciones. La gente se desplazaba a los pueblos
de la Sierra para ver a algún amigo cómo
corría. Yo lo hice durante 12 años
como semiprofesional.
– Entre uno y otro
empleo.
–
Sí, algunos días me levantaba a las seis
de la mañana y entrenaba hasta las 9, que
me iba a trabajar. O de 6 a 9 de la noche.
–¡
Qué peligroso con la poca luz que habría
entonces en las carreteras!
–
Pero tampoco había coches. Podían pasar
horas sin que te cruzases uno. Y se le oía venir
desde lejos. Eran más peligrosas las propias
carreteras que los pocos coches que circulaban.
–¿ Pinchazos?
–
Era lo habitual. En algunas etapas de competición
teníamos que cambiar la cámara varias veces.
Y en una ocasión hubo que suspender la etapa vespertina
para que los corredores pudiéramos dedicarnos
a coser cámaras de todas las que habíamos
pinchado por la mañana.
–
Ya me imagino que no habría los equipos de
asistencia que hay ahora.
–
Pero había mucha más solidaridad. Cualquiera
que te veía con problemas paraba a ayudarte.
Ahora hasta que no llegue el coche de tu equipo no
hay nada
que hacer.
–
Bueno, el ciclismo de competición ha cambiado
tanto...
–
Empezando por las propias bicis. La que yo uso ahora
pesa 7,8 kilos y tiene unos rodamientos fantásticos.
Las de entonces pesaban 12 kilos y cada pedalada
era un triunfo.
–
A los de ahora les están haciendo mucho año
los escándalos del dopaje.
–
También antes se dopaban los profesionales. No
de la misma forma, claro, pero yo he visto a ciclistas
tomando pastillas para rendir más.
–
Usted es fundador del Club Ciclista Pozuelo y lo presidió muchos
años, ¿por qué ya no hay carreras
ciclistas en la localidad?
–
Fundamos el club hace más de 25 años. Y,
sí, durante mucho tiempo organizamos una carrera
anual. Eran muy animadas. La gente venía desde
muchos pueblos a correr y a los vecinos les gustaba salir
a la calle a ver la carrera. Lo organizábamos
los miembros del club con la ayuda que nos prestaba la
Policía Municipal.
– ...
–
Hace siete u ocho años una funcionaria del Ayuntamiento
me sacó un documento en el que nos teníamos
que comprometer a pagar cualquier cosa que se rompiese
durante la carrera. Me pareció excesivo.
– Y ahora.
–
Ahora, por mi cuenta. Sigo saliendo cada domingo a la
carretera y hago 80 ó 90 kilómetros.
Soy ciclista.
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