Los datos de la información
que publicamos en esta página leídos
de otra forma dicen que el 70 por ciento de las mujeres
madrileñas que da a luz por primera vez tiene
más de 30 años (porcentaje que se eleva
al 85 en nuestra villa).
Sin ignorar los problemas fisiológicos que conlleva
una maternidad tardía esos datos son un fiel reflejo
de los dificultades que tienen los jóvenes para
constituir una familia: larga formación profesional
(más aún en los universitarios), empleos
precarios, inmoral carestía de la vivienda y sobre
todo nula protección a las parejas con hijos (la
peor de los antiguos quince países de la Unión
Europea). En esas condiciones lo que nos sorprende es
que no opten por tener los hijos después de jubiladas
(hay algún caso reciente) cuando ya no tengan
miedo a la inestabilidad en el empleo y casi hayan pagado
la hipoteca de su vivienda.
Teniendo en cuenta, además, que los hijos que
tiene cada mujer española no bastan para reemplazar
a sus progenitores cabe el peligro de que en pocas generaciones
en España ya no haya españoles de origen
(a lo peor tampoco hay España). Eso se pensó hace
unos años en otros países de Europa como
en Francia, se cambió la política natalista
y hoy va más o menos bien. Aquí no se ha
hecho nada eficaz.
Si queremos realmente que España siga estando
poblada por españoles hace falta que el Plan Concilia
y similares sean algo más que propaganda electorera,
hace falta que las parejas jóvenes puedan dedicarse
a la crianza y cuidado de sus hijos sin que sus ingresos
económicos disminuyan en forma sensible y sin
que peligre su puesto de trabajo. Todo lo demás
será, como ahora, mendaz electoralismo.
ddomene@miradordepozuelo.com
|