El poder político, que consigue
un cheque en blanco cada legislatura, sólo encuentra
un elemento incómodo durante cuatro años:
los medios de comunicación independientes. Como
dice Ansón, la misión del periodista
es “ejercer el contrapoder, lo que significa,
elogiar al poder cuando acierta, criticarlo cuando
se equivoca y denunciarlo cuando abusa”.
Por eso, alcanzado el poder absoluto de la legislatura,
el político profesional intenta controlar al que
se le resiste. Los recursos para conseguirlo son variados:
mostrarse cercano al medio, invitarle a compartir privilegios,
publicidad institucional con criterio discrecional, favorecer
al medio con exclusivas… Todos medios muy legales.
Pero no le llega con seducir a los medios y así evitar
sus críticas, sino que el político necesita
su colaboración activa para construir su imagen,
imprescindible para progresar en su carrera política.
Entonces, decide crear sus propios medios, pagados con
dinero de todos nosotros, para servicio exclusivo de
su mayor gloria. También muy legal, pero poco
serio.
El último paso, en el camino directo al “autobombo”,
es la subvención. Y no son euros, hay otras formas
de pagar: cesión de locales, instalaciones, inversiones
en equipos. Además de ser competencia desleal
a los medios privados, es una desfachatez. El que paga,
manda.
Aquí en Pozuelo tenemos de todo. Se acercan las
elecciones. Medios privados, municipales, publicitados,
dependientes, independientes... Nos faltaba por ver un
auténtico medio “paniaguado”. Ya lo
hemos visto. En cualquier caso, la gente reconoce en
seguida la información subvencionada. Y es que
los medios paniaguados no los escucha nadie, porque son
menos medios.
agomez@miradordepozuelo.com
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