Bienvenidos a casa:
Tal y como están las cosas en las carreteras no
está de más felicitar a los que han regresado
sanos y salvos de ese largo peregrinaje estival. Ahora
nos queda volver a la rutina laboral y enfrentarse al
duro trance de saber que faltan otros 11 meses para las
siguientes vacaciones de verano.
Me gustaría recomendar a todos que os acerquéis
por las fiestas de Nuestra Señora de la Consolación
porque son muy celebradas y, en especial, algunos actos
como la procesión, bastante emotivos.
Una de las ausencias para mí más señaladas
en estas fiestas será la de mi amigo Natalio,
policía municipal de Pozuelo que cometió un
error y que ahora está pagando caro por una decisión
judicial que considero desproporcionada. La suya será una
de las ausencias más notables porque solía
estar de servicio en todas las noches de fiestas.
Quiero tener este recuerdo porque hay muchos otros
que no lo han tenido. Como aquel concejal al que
encontraste
una noche borracho perdido y prácticamente le
metiste en la cama de su casa. O como los jóvenes
que le quitaron el coche a su padre y se dieron un golpe
con él. Tus compañeros querían emplumarlos
y tú les pediste un margen de error para la gente
en la vida.
Tampoco se acordará de tí ahora esa concejala
que tuvo un accidente estando embarazada y a la que tú y
tu compañero antendistésis con toda vuestra
profesionalidad. Ni ese otro edil que prometió dejar
el sillón si te condenaban y ahí sigue
sentado olvidando los juramentos que nadie le obligó a
realizar.
No quiero olvidar a tu mujer y a tus hijos, de quien
casi nadie se ha preocupado en los últimos meses
olvidando que el tuyo era el único sueldo de la
familia.
Los que parece que sí se han olvidado de tí son
casi todos tus 200 compañeros, que incluso desde
un punto de vista puramente egoista ignoran que mañana
puede ser cualquiera de ellos quien se encuentre en tu
situación. Y los del sindicato, a quienes no se
les olvida negociar cada año una mejora de sus
condiciones, pero que han sido incapaces siquiera de
recoger algo de dinero para tu familia. Dicen hacer las
cosas en interés de los demás, pero se
olvidan de quien tantos años fue su compañero
en los momentos en los que peor lo está pasando.
Natalio, desde aquí quiero enviarte un fuerte
abrazo para tí y toda tu familia con el ferviente
deseo, que ya he comunicado a Nuestra Señora de
la Consolación, para que cuanto antes vuelvas
a estar entre nosotros y reconstruir tu vida. Ánimo.
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