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Año III-Enero 2008
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CINE
Desenmascarar a Jason
Verónica Lake
El ultimatum de Bourne
Dirección: Paul Greengrass
País: USA
Año: 2007
Duración: 111 m.
Género: Thiller, drama, acción
Intérpretes: Matt Damon, Jlia Stiles, Joan Allen, David Strahairn
Guión: Tony Gilroy, Scott Z. Burns y George Nolfi, basado en un argumento de Tony Gilroy; sobre una novela de Robert Ludlum
Producción: Frank Marshall. Patrick Crowley y Paul L. Sandberg
Fotografía: Oliver Wood
Montaje: Christopher Rouse
Diseño de producción:  
Música: John Powell
Estreno: 14/8/2007
Valoración: ***

Paul Greengrass cierra (aparentemente) el ciclo de novelas de Robert Ludlum sobre el amnésico agente Jason Bourne. Acudo al cine con gran espectación pues la promoción y la crítica aseguran que esta es una de las mejores, sino la mejor película de la trilogía. Sin embargo, no puedo estar de acuerdo. Greengrass nos da más de lo mismo.


Más de lo mismo, que no quiere decir que no esté bien. Bien narrado (visual y argumentalmente), con el estilo definido desde la primera parte y siguiendo los cánones que marca el suspense. Y sin embargo... no hay novedad o sorpresa.

Bourne es lo que creíamos que era porque ya nos lo explicaban desde "El Mito de Bourne" y la trama de esta tercera parte no aporta grandes novedades. El hecho es que la saga se aleja casi por completo de las novelas de Ludlum. Aparte de tomarse licencias para adaptar la vida del agente a los tiempos modernos (en las novelas la acción principal transcurre con el trasfondo de la guerra del Vietnam), los productores han ido simplificando poco a poco la trama. Es evidente que pretender incorporar la riqueza de hechos y datos sobre el agente Bourne de los libros al cine es una tarea imposible. Sin embargo, da la impresión de que, en su afán condensador, los productores se han quedado con la carcasa del agente (su frialdad, profesionalidad y conocimientos). Si añadimos a lo anterior unas localizaciones excelentes (más propias de un filme extranjero que de Hollywood) y unos efectos especiales trepidantes obtenemos la trilogía Bourne.


En cualquier caso, es cierto que esta entrega ha acelerado el ritmo de la acción. El espectador disfruta, con las uñas clavadas en la butaca, de dos horas de tensión eléctrica. Greengrass aplica su estilo más depurado para evitar que decaiga la atención. Jason Bourne es el anti-Bond: sin florituras, placeres terrenales ni lujos. La escena más reveladora de este hecho es el asesinato de Dash: tan crudo y real que da escalofríos. De modo que una se divierte completamente con la película, aún cuando no sea tanto como nos prometían.


veronicalake@miradordepozuelo.com

La Amelie del barrio obrero
Verónica Lake
Odette
Dirección: Eric-Emmanuel Schmitt
País: Francia y Bélgica
Año: 2007
Duración: 100 m.
Género: Comedia
Intérpretes: Cetherine Frot, Albert Dupontel, Jaques Weber, Fabrice Murguia
Guión: Eric-Emmanuel Schmitt
Producción: Gaspar de Chavagnac
Fotografía: Carlo Varini
Montaje: Phillippe Bourgueil
Diseño de producción:  
Vestuario: Corrine Jorry
Música: Nicola Piovani
Estreno: 6/7/2007
Valoración: *

Odette es una mujer divorciada que vive una de esas anónimas y deprimentes existencias. Nada ni nadie esta a la altura de su personalidad y optimismo. Y, ante este mundo gris y sombrío, Odette se apoya en un escritor de novela rosa como única vía de escape.


Con este argumento arranca el filme. Pero pronto introduce elementos de realismo mágico que hacen que la película nade en las aguas de la tragicomedia y el musical. Tantos géneros en uno no pueden ser fáciles de digerir y enseguida Odette se escolla. Pretender emular éxitos mundiales como Amelie tomando como referencia los elementos más destacados de la obra de Jean Pierre Jeunet no es un buen método. Porque la realidad es que el espectador no comprende un personaje tan extremadamente bondadoso (o simple) como Odette, ni se identifica con ella y desde luego no le queda claro si el director nos la presenta como un ser creíble y real o como una versión urbana de Teresa de Calcuta. Y todo ello aderezado con las innumerables coreografías con música de Josephine Baker. Schmitt debería haber recordado que ni siquiera a Woody Allen le salió bien el musical.


Al final una no sabe si el director pretendía conmovernos con un personaje caritativo hasta niveles masoquistas o simplemente se está cachondeando de su propia creación.

 
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