| El
ultimatum de Bourne |
| Dirección:
|
Paul
Greengrass |
| País:
|
USA |
| Año:
|
2007 |
| Duración: |
111
m. |
| Género:
|
Thiller,
drama,
acción |
| Intérpretes:
|
Matt
Damon, Jlia Stiles, Joan Allen, David Strahairn |
| Guión:
|
Tony Gilroy,
Scott Z. Burns y George Nolfi, basado en
un argumento de Tony Gilroy; sobre una novela
de Robert Ludlum |
| Producción:
|
Frank Marshall.
Patrick Crowley y Paul L. Sandberg |
| Fotografía:
|
Oliver
Wood |
| Montaje:
|
Christopher
Rouse |
| Diseño
de producción:
|
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| Música:
|
John Powell |
| Estreno: |
14/8/2007 |
| Valoración:
|
*** |
|
Paul Greengrass cierra (aparentemente) el ciclo de
novelas de Robert Ludlum sobre el amnésico agente
Jason Bourne. Acudo al cine con gran espectación
pues la promoción y la crítica aseguran
que esta es una de las mejores, sino la mejor película
de la trilogía. Sin embargo, no puedo estar
de acuerdo. Greengrass nos da más de lo mismo.
Más de lo mismo, que no quiere decir que no
esté bien. Bien narrado (visual y argumentalmente),
con el estilo definido desde la primera parte y siguiendo
los cánones que marca el suspense. Y sin embargo...
no hay novedad o sorpresa.
Bourne es lo que creíamos
que era porque ya nos lo explicaban desde "El
Mito de Bourne" y la trama de esta tercera parte
no aporta grandes novedades. El hecho es que la saga
se aleja casi por completo de las novelas de Ludlum.
Aparte de tomarse licencias para adaptar la vida del
agente a los tiempos modernos (en las novelas la acción
principal transcurre con el trasfondo de la guerra
del Vietnam), los productores han ido simplificando
poco a poco la trama. Es evidente que pretender incorporar
la riqueza de hechos y datos sobre el agente Bourne
de los libros al cine es una tarea imposible. Sin embargo,
da la impresión de que, en su afán condensador,
los productores se han quedado con la carcasa del agente
(su frialdad, profesionalidad y conocimientos). Si
añadimos a lo anterior unas localizaciones excelentes
(más propias de un filme extranjero que de Hollywood)
y unos efectos especiales trepidantes obtenemos la
trilogía Bourne.
En cualquier caso, es cierto que esta entrega ha acelerado
el ritmo de la acción. El espectador disfruta,
con las uñas clavadas en la butaca, de dos horas
de tensión eléctrica. Greengrass aplica
su estilo más depurado para evitar que decaiga
la atención. Jason Bourne es el anti-Bond: sin
florituras, placeres terrenales ni lujos. La escena
más reveladora de este hecho es el asesinato
de Dash: tan crudo y real que da escalofríos.
De modo que una se divierte completamente con la película,
aún cuando no sea tanto como nos prometían.
veronicalake@miradordepozuelo.com
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