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Uno de los grandes atractivos de la búsqueda gastronómica
es el descubrimiento de los nuevos sabores. Y uno de los lugares más
atractivos para probarlos es el restaurante Lumut, en la calle Francia, junto
a la avenida de Europa. Al menos eso era lo que nos había dicho un
conocido del que solemos fiarnos.
El ambiente es sencillo y moderno, pero sin estridencias. Y en la carta hay
donde elegir sin perderse en un mar de letras. Aunque quizá en una
primera visita es recomendable dejarse asesorar por alguna de las simpáticas
camareras del local. Nos dejamos llevar y pedimos canutillos de pudding
negro y salsa de zanahoria, una tartaleta de setas con trigueros y un brioche
de verduras con mozarella de búfala. Los sabores son suaves y permiten
trabajar al paladar. No hay que acelerarse a la hora de comerlos. Incluso
es más que aconsejable hacerlo despacio, mientras degustamos un
Martue crianza del 2002 de la Tierra de Castilla. El pudding se deshace
en la boca mientras miramos de reojo al último canutillo que queda
en el plato, por aquello de la educación.

Solucionado el engorroso contencioso de ser quien deja el plato limpio nos
aprestamos con los segundos. Nos hemos decantado por el solomillo de canguro
al oporto y por el bacalao glaseado con salsa de sepia y cous cous. El
canguro no sabe a ninguna de las carnes que hemos probado antes. Aunque
disimulado su sabor original por la dulce salsa al oporto que le confiere
un aroma distinto, el resultado está más cerca de la caza
que de los animales domésticos. Claro que cada paladar es cada paladar
y no hay dos papilas gustativas iguales. O eso dicen...En el generoso plato
de bacalao también prima la combinación de los sabores dulces
mezclados con el original del pescado fresco que consigue guardar el equilibrio
de gustos.
Hay demasiados días en los que después de una buena comida a
uno no le apetece ni pensar en el postre. En Lumut sirven un combinado de helado
con pasteles que resulta irresistible y que evita al comensal tener que volver
a hojear la carta y sentir la tentación pedir directamente el café que
tanto rechazo nos produce por ser el epílogo de una buena comida.
Preguntamos por alguna fórmula que resuma una cocina tan original como
próxima y nos contestan que se definen como "cocina internacional
creativa con un toque especial". Nuestra curiosidad nos puede y, como
seguramente hacen muchos clientes, preguntamos por el significado del nombre
del establecimiento. Lumut es un puerto malasio lleno de alimentos en donde
los nativos compran y venden pescados, carnes, frutas, verduras y demás
manjares. En este local combinan todas esas sensaciones, las colocan sobre
un bonito plato con raciones generosas y nos invitan a un viaje de sabores.
Si desea que visitemos su restaurante
escríbanos a gastronomía@miradordepozuelo.com
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