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Siempre atentos a todo lo que huela a comidad de calidad, nuestros
zapatos nos conducen a velocidad poco usual hacia el Restaurante
El Puerto,
que ha abierto sus puertas hace solo unas semanas en frente de la iglesia de
Santa María de Caná, en plena avenidad de Europa.

Nada más entrar, el expositor frigorífico con el pescado fresco
nos muestra que se trata de un local que apuesta de forma clara por la calidad.
Impacientes, pedimos una cerveza y aguardamos las cartas. Son muy extensas,
así que nos dejamos guiar por Aurelio Frutos, el jefe de sala, gran
conocedor de la restauración de Pozuelo.
Acompañados por un fantástico Pesquera, empezamos con un plato
de jamón de bellota gran reserva. Partiendo de la base de que el producto
es estupendo, lo cortan en la justa medida para dejar el sabor en la boca.
Buen presagio de lo que está por llegar. Ostras supergigantes para meter
los pies y el paladar en el mar. Más que sabrosas. Y, sin descanso,
una ración de camarones que huelen todavía a la sal del océano.
Fresquísimos.
Sin duda, la elección ha sido buena para comenzar. Aunque acaban de
abrir sus puertas, alguien nos ha habldo ya de sus arroces. Y el que nos sirven
es el marinero Arroz del puerto. Recomendamos oler despacio antes de probarlo
y tratar de distinguir los aromas. Se nota la mano de chef, Carlos Valentí.
Comerlo despacio ayuda a disfrutarlo un poco más.
Pero todavía debemos guardar un poco de sitio porque está por
llegar la verdadera estrella: lubina salvaje confitada. La sirven con unas
alcachofas y una presentación que dan ganas de hacerle una foto antes
de probarla. Pero como lo nuestro es el paladar y no la fotografía nos
aprestamos a catarla. Les aseguramos que cuesta encontrar las palabras. La
lubina se deshace despacio en su paseo por las papilas gustativas dejando tras
de sí una sensación de plenitud, de disfrute sensorial.
Quédense
con el nombre de Carlos Valentí , lo oirán mucho en los próximos
años.
Rematamos la faena con dos postres muy de la casa: mousse de mango
y piña
salteada con helado de vainilla. Es difícil decantarse, pero lo que
más nos llama la atención es el intenso sabor de la piña
salteada. Los amantes de la buena mesa tienen una cita absolutamente inexcusable
en el restaurante El puerto.
Ah, nos cuenta Aurelio Frutos que entre semana tiene un menú para ejecutivos
desde 25 euros.
Si desea que visitemos su restaurante
escríbanos a gastronomía@miradordepozuelo.com
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