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No es sencillo abrirse camino en el panorama madrileño
de la gastronomía de más calidad. Pero Alberto Moreno, el ambicioso
chef que conocimos en "Dos Hermanos", parece decidido a hacerlo y
por eso ha abierto un nuevo restaurante. Se llama bakari y también está en
la Ciudad de la Imagen, a escasos metros del centro comercial Carrefour.

Con un salón medido y un estilo muy cuidado, bakari está hecho
a la medida de Alberto Moreno, en la foto en la cocina del restaurante. El
joven chef madrileño
ha supervisado cada detalle porque sabe que será su plataforma de
despegue.
Nos recibe el jefe de sala con simpatía y las ganas de quien lleva escasas
semanas abierto. Después de saludar al maestro, nos dejamos guiar por
su mano.

Después de unos ligeros aperitivos muy cuidados y de descorchar un Rioja
Ysios Reserva de 2001 con mucho cuerpo, el camarero se persona con Terrinas
de pulpo con cebolleta trufada. El cuchillo se desliza suavemente por el pulpo.
Lejos de ser el tentáculo gomoso que uno espera de cualquier octopus,
las terrinas se mastican con suavidad dejando cierta dulzura en la lengua.
Todavía con ese sabor en las papilas gustativas, los olores del Taco
de foie caramelizado con higos y pimienta inunda nuestro olfato. Los aromas
son tan penetrantes que merece mucho la pena recrearse antes de probarlo. El
foie se deshace con sólo depositarlo sobre la lengua. Es preciso
cerrar los ojos para tratar de atrapar todas las sensaciones.
El Rodaballo con espárragos trigueros y espuma de purrusalda se come
con la visata según lo sirven en la mesa. Alberto no descuida un sólo
detalle, especialmente la presentación del plato. El sabor a pescado
recién sacado de la lonja no deja indiferente.
Nos queda todavía una de las mejores sorpresas del menú de degustación:
el cochinillo confitado deshuesado. A simple vista bien podría pasar
por un plato de confitería. Nada más lejos de la realidad. El
sabor a cochinillo es tan intenso que uno no puede evitar pensar en el horno
donde acaban de asarlo. Alberto nos explica algunos detalles de la complicada
preparación que empieza un día antes de servilo a la mesa. Todo
el sabor con una suavidad que nunca habíamos tenido ocasión de
probar en un animal de carnes tan duras.
A los postres, pastel de coco con aire de mango. No perder detalle
que cómo
cuida el camarero de que el aire de mango enriquezca el plato. Y, para terminar,
plátano macerado con bizcocho de cacao y mousse de chocolate blanco.
El dulce que nos faltaba y con el que nos encanta terminar todas las comidas.
Que el nombre de Alberto Moreno empiece a sonar en los círculos gastronómicos
más elitistas de la ciudad es cuestión de tiempo. Por ahora,
lo tenemos en Pozuelo.
Si desea que visitemos su restaurante
escríbanos a gastronomía@miradordepozuelo.com
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