
Son también mil millones y, aunque todo el mundo se fija hace tiempo
en los chinos, los indios reivindican su papel en la conquista del futuro.
Por lo que se refiere al mundo del automóvil, la empresa india Tata
está dando un fuerte empujón a su plan de expansión en
España con la puesta en el mercado de cuatro modelos a precios más
que competitivos. El modelo que promete mejores resultados es el todoterreno
Grand Safari.
Con prestaciones más que razonables, su estética está cada
vez más cerca de la que ha permitido a los coreanos hacerse un notable
hueco en el mercado español. Pero quizá lo que más éxito
puede tener entre el desconfiado comprador español sin referencias sobre
la fama de Tata en Asia es que la marca india ofrece, siguiendo la senda trazada
por algunas empresas niponas, tres años o 100.000 kilómetros
de garantía.
Es indudable que los compradores españoles siguen teniendo en la cabeza
como principales referencias a las marcas europeas y sus modelos de mayor venta,
pero hace solo unos pocos años casi nadie pensaba que en 2006 pudiera
haber en las calles tantísimos coches coreanos o japoneses. Tata ha
dado un nuevo paso para sumarse a la oferta con mejores precios del mercado.
Sólo le falta convencer de que su red de asistencia es lo suficientemente
extensa por si pasa algo.
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