A cierta distancia ya de las elecciones
generales que han tenido el país semi paralizado,
me propongo que los vecinos de Pozuelo pongamos de
nuevo los pies en la tierra y sigamos preocupándonos
de nuestras responsabilidades más inmediatas. Por eso
este artículo se centrará en un asunto de tanta importancia
como la limpieza.
Hace más de tres décadas que Pozuelo empezó a crecer
como la espuma. Casi al mismo tiempo en que se comenzó
a deteriorrar la limpieza de sus calles. ¿El precio
del progreso? No lo creo. La anterior legislatura el
Ayuntamiento recibió algo así como la escoba de oro
por la limpieza de sus calles y ya entonces fuimos
muchos los que nos preguntamos dónde valoraba la situación
el jurado -si es que existía- de ese premio. En
cualquier caso, a la vista de todos está que la situación
se va deteriorando paulatinamente.
Todos sabemos que la ciudad no se ensucia sola. Que
gran parte la tenemos los vecinos que pasamos de cuidar
nuestras propias calles, dejando muchos de ellos la
porquería en la misma puerta de sus casas.
Pero eso no exonera de repsonsabilidad al concejal/a
de turno, que tiene que velar por su reponsabilidad,
en este caso por la limpieza de nuestras calles. Es
él también quien, lo incluye el sueldo, debe exigir
a los vecinos un comportamiento cívico para que entre
todos hagamos de éste un municipio más limpio. Pero
también a los operarios de limpieza y las empresas
contratadas que cumplan con su obligación.
Ya sé que en las finanzas del Ayuntamiento no están
precisamente para tirar cohetes, pero el de la lmpieza
no parece el servicio más adecuado para recortes. Porque,
señora concejala, la suciedad salta a la vista.
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