El nuevo hospital de Puerta de Hierro
es un hospital de “tercer nivel” o lo que
es lo mismo, un macrohospital; lo que caracteriza un
centro de este tipo es el elevado coste fijo de los
servicios centrales que la práctica de la moderna
medicina occidental requiere.
Dicho de otro modo, sólo el coste de mantenerlo
abierto (en el supuesto teórico de que estuviera
vacío) es tan grande que hay que echar las cuentas
(el número de camas necesario) para hacer rentable
la enorme inversión humana y económica.
La casa, decía el arquitecto Le Corbusier, es
una “máquina para vivir” y por lo
mismo se podría decir que un hospital es una máquina
para curar. Y a todas las máquinas se les exige
una eficacia, en este caso doble: humana y contable.
El nuevo Puerta de Hierro se empezó a construir
en mayo de 2005; tendrá 794 camas fijas más
84 “de día” y existe terreno para
unas 120 más. Atenderá a 650.000 habitantes
y dispondrá de 4.000 plazas de aparcamiento. La
superficie construida será de 162.000 metros cuadrados.
La gestión de los servicios médicos será pública;
el resto será privada.
Tras la moda de los hospitales en altura que son poco
funcionales, (el último de ellos el Ramón
y Cajal), el nuevo Puerta de Hierro copia el modelo del
antiguo, es decir, edificio de poca altura y más
diferenciado, unidades autosuficientes, etc.
En el discurso de la primera piedra se afirmó que
el nuevo hospital atendería a 650.000 “madrileños” considerando
como tales a los habitantes de varios distritos de Madrid
y a los de varios municipios de la sierra de Guadarrama.
Los últimos datos censales muestran que la población
española escapa de las grandes ciudades, las cuáles
están perdiendo habitantes a favor de las medianas.
Madrid no es una excepción.
Teniendo en cuenta esa tendencia, el nuevo Puerta de
Hierro es un acierto para los madrileños “de
verdad” que aumentan día a día el
exódo hacia el Guadarrama. Y si un señor
que vive en… pongamos Galapagar, es considerado
madrileño, una ciudadana de Pozuelo de Alarcón,
con mayor razón. Y como tal debo decir: ¡Viva
el nuevo Hospital!
Y también preguntar: ¿Qué vamos
a hacer señor Bernat-Soria, señor Gallardón,
señora Aguirre, con el viejo? Ó sería
mejor preguntar, ¿Han vendido el oso antes de
cazarlo? Y una sugerencia: ¿Qué tal dejarlo
como biblioteca?. Basta ya de una información
de trampantojo. ¿Para cuando una respuesta?
mllanos@miradordepozuelo.com
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