Al Ayuntamiento se le han terminado
los euros para tanto gasto como tiene. Y en lugar de
reducir los pagos, despidiendo, por ejemplo, a unos
cuantos de los 50 asesores el resultado de cuyo trabajo
brilla por su ausencia, han decidido aumentar los impuestos.
El año pasado fue el de la depuración del agua. Con
el pretexto de limpiar el agua que ensuciamos, cada
vecino paga unos cuantos euros de más en la factura
del Canal de Isabel II. No es que antes no se depurase
el agua o que no pagásemos por ello. Hace muchos años
que el impuesto se integró en el de Bienes Inmuebles
que abonamos religiosamente a finales de año y que
cada ejercicio sube un poco más. Ahora han decidido
resucitarlo.
Pero lo mejor de todo es el nuevo impuesto que se
han sacado de la manga por los vados. Quiera usted
o no pagar por acceder con su coche a su casa, lo tiene
que pagar. No importa que usted cerrase el acceso de
vehículos a su vivienda hace decenas de años. No importa
que nunca meta el coche en su propiedad. No importa
que a usted le dé igual que delante de su casa aparque
el que le dé la gana.Todo eso le da lo mismo al señor
alcalde. Él lo único que quiere es más dinero para
pagar a su tropa de asesores, así que cada vecino tiene
que abonar 18 euros al año tenga o no una entrada de
vehículos a su casa.
No está de más explicar que el vado de vehículos fue
siempre un derecho. Uno tenía la opción de elegir si
lo ejercitaba o no. Si quería ejercerlo, pagaba el
impuesto al Ayuntamiento y se aseguraba de esa forma
que podía poner las placas de vado para que no aparcasen
en ese lugar. Unos pocos lo ejercían, pero la inmensa
mayoría no precisaba de un vado para que los vecinos
respetasen el acceso a la vivienda de cada cual. Desde
este año por obra y gracia de esta corporación todos
tendrán que pagar igual, quieran o no reservar ese
espacio para su vehículo.
Además, en los aparcamientos colectivos ya no se pagará
por el espacio de acera que ocupa su vado, sino por
el número de vehículos que alberga el estacionamiento.
Esta última circunstancia da la muestra de hasta qué
punto lo único que le interesa al Ayuntamiento es recaudar
más dinero para sus arcas.
Y es que no hace muchos meses que el portavoz municipal
del PP lo explica en la revista oficial. El señor
Alba indicaba que los ayuntamientos prestan cada vez
más servicios y que el Estado no les proporciona los
recursos necesarios. La solución más sencilla es, claro
está, que lo paguen los vecinos, era lo que dejaba
trasculir el señor Alba en su artículo. Médico de profesión,
el concejal nos dice, en tiempo de crisis y apreturas
económicas, no quieres sopa, pues toma dos tazas.
Unos cuantos
euros del agua, otros pocos más de la subida del
IBI, unos pocos euros más por el vado que nunca hemos
usado
ni usaremos, y de vez en cuando échale unos céntimos
a los parquímetros que empiezana funcionar la semana
que viene.
Y todo para que el Ayuntamiento construya parques
que nadie ha pedido en los que se gasta 10 millones
de euros aunque sólo había presupuestado 6 millones.
En Pozuelo hace mucho que la presión
fiscal crece casi al mismo ritmo con que se despilfarra
el dinero del contribuyente.
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