Vivimos en un municipio rico, si.
Al menos eso dicen las estadísticas. Porque la cruda
realidad de los hechos nos dice que las cosas discurren
en nuestra localidad a ritmo africano.
Basta viajar a cualquier país del empobrecido continente
para sentir que el tiempo se mide allí por otros parámetros.
En cualquier hotel de lujo, un camarero puede tardar
20 minutos en servir una cerveza. Nadie se extraña.
En Madrid, si un camarero tarda 20 minutos en tirar
una caña, no queda ni rastro del cliente.
Lo mismo pasa en nuestro Ayuntamiento; los ritmos
de trabajo parecen más propios de África que del continente
rico. Veamos algunos ejemplos. Hace casi 11 meses que
se inauguró el parque de las Cárcavas. Precioso. Aún
siguen allí las vallas provisionales de obra ¡11 meses
después! Suerte que no se ha herido ningún niño. La
avenida de España lleva meses terminada y lista para
aliviar el tráfico de la avenida Juan Pablo II, pero
nadie parece tener prisa por abrirla.
Pero lo mejor viene cuando hablamos de los grandes
proyectos municipales. En los municipios aledaños la
remodelación en profundidad de sus cascos urbanos es
un mal recuerdo del pasado. Hace muchos años que disfrutan
de entornos más agradables en los que pasear. Aquí,
después de cinco años de gestión del actual equipo
de gobierno, seguimos a la espera de que se decidan
a meter las excavadoras.
ARPO, el nuevo barrio de Pozuelo.
El concejal de Urbanismo le dijo a MIRADOR en 2005
que a finales del 2007 comenzarían las obras. Ahora
el alcalde explica en las entrevistas que concede
que tardarán 4 ó 5 años en construirse las viviendas.
Ruiz Gallardón ha construido 13 kilómetros de túneles
en 4 años, pero en Pozuelo parece que cualquier piedra
fuera de sitio debe aguardar siglos a que se tramite
el permiso de movimiento de piedras fuera de su sitio.
Aquí, en cuatro años, han hecho los planos de un proyecto
con el que pocos están convencidos.
Eso sí, nadie protesta. Este es un municipio de puercoespines,
de gentes encerradas en sí mismas y sus viviendas a
quienes poco o nada importa que paguen impuestos de
ciudad rica pero la gestión se haga a ritmo africano.
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